Clásicos del siglo XX.   Una serie

 

 

Multiplicidad

Formas de silencio y vacío

 

 

Catapultada al éxito desde el mismo momento de su estreno en 1999, esta obra, particular homenaje a Bach de Nacho Duato, se presenta como una de las más importantes del repertorio de la CND.

 

Texto: Mercedes L. Caballero       Foto: Fernando Marcos

 

 

 

 

Contiene Multiplicidad. Formas de silencio y vacío, una de esas imágenes, estampas, o momentos coreográficos, que se pegan a la retina del espectador para siempre. Verla es admirarla. Y evocarla, es pensar irremediablemente en la belleza. Se trata del paso a dos en el que un bailarín caracterizado de Bach, compositor homenajeado en este montaje, va arrancando música del cuerpo de una bailarina que simula ser un violonchelo. Imagen portadora de una gran carga visual y emotiva, y testigo también de esa perfecta sintonía entre música y danza, inherente en el discurso de Duato, y que encuentra una de sus máximas en el momento descrito. La estampa pertenece a Multiplicidad, primera parte de este programa doble, que se caracteriza por su gran dinamismo y diversidad, donde las composiciones del músico alemán marcan el eje de lo que acontece. Una celebración dancístico-musical enérgica y festiva que se yuxtapone a Formas de silencio y vacío, segunda parte del programa de tono más introspectivo y místico. La muerte, tan presente en la obra de Bach, preside esta segunda pieza que se torna oscura sin abandonar la musicalidad y esplendor de la primera. Multiplicidad. Formas de silencio y vacío fue un encargo que la ciudad de Weimar hizo a la Compañía Nacional de Danza para celebrar la capitalidad cultural europea de la que disfrutaba. Y Nacho Duato, creador y director de la CND desde hace 20 años, halló la respuesta en el compositor alemán, fuertemente ligado a esa ciudad donde vivió un tiempo. Desde el mismo momento de su estreno mundial en Weimar en abril de 1999, y apenas unos días antes en calidad de preestreno en el Teatro Campoamor de Valladolid, Multiplicidad acaparó un éxito rotundo y comenzó un largo viaje, que hoy continúa, por destacados escenarios de medio mundo. Armonía, exquisitez, fuerza y oficio se dan en este montaje, ejemplificador de ese hacer de Duato que de manera extraordinaria saben captar y ofrecer sus bailarines. El propio Duato, retirado de los escenarios desde hace años, se convierte en uno de ellos y protagoniza en Multiplicidad. Formas de silencio y vacío un solo al principio y otro al final, como para redundar la trascendencia de la obra. Una especie de saludo y despedida o, como el creador valenciano ha comentado en alguna ocasión, un ejercicio de modestia “para pedir disculpas a Bach por usar su música”. Próximamente la CND mostrará el montaje en varias ciudades de Estados Unidos y Canadá, y ya en julio en el mítico Teatro Bolshoi de Moscú.

 

Publicado en  Susy Q-24  (enero/febrero de 2010)

 

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