Clásicos del siglo XX.   Una serie

 

 

 

In The Middle
Somewhat Elevated

 

En apenas 26 minutos, esta obra prodigiosa condensa las preocupaciones de William Forsythe

 

     Texto: Alba Anzola       Foto:  Sigrid Colonyes

 

 

 

 

Un fogonazo y un trueno. El alarmante efecto de luz blanca junto a ese sonido ensordecedor despierta y pone a la audiencia en un estado de alerta que no cesará en los próximos 26 minutos. Estalla entonces la música metálica, repetitiva y atronadora de Thom Willems, que parece fustigar a nueve bailarines atrapados bajo esa luz blanca en un asfixiante cuadrilátero negro, sin salidas ni orificios. Arriba, en lo alto, aparecen colgadas un par de cerezas de oro que, atendiendo al título, serían ese “algo elevado en el medio”. In the Middle Somewhat Elevated fue creada por William Forsythe para el Ballet de la Ópera de París en mayo de 1987 con Sylvie Guillem brillando en el elenco original. Y más tarde, la obra se convirtió en la segunda parte del delirante tríptico Impressing The Czar, estrenado por el Frankfurt Ballett, en 1988. In the Middle… es obra superlativa del siglo XX, que condensa y resume las motivaciones y pensamiento de la primera etapa del creador norteamericano, entonces preocupado por la renovación de los códigos académicos, la deconstrucción del lenguaje del ballet y un notable empeño por utilizar la técnica sin traicionarla pero ubicándola dentro de contextos y parámetros más propios de la danza y pensamiento contemporáneos.

Encerrados en el escenario, como obligados a bailar, los nueve intérpretes sin entusiasmo alguno e incluso con cierto desdén, se dedican en una sucesión indetenible de solos, duetos, tríos y trabajos de conjunto, a hacer las proezas más virtuosas que exige la técnica clásica con milimétrica perfección. Esta suerte de desmitificación del virtuosismo y descalificación del estrellato forma parte de la filosofía de Forsythe, que parece gritarnos que las etoiles y sus proezas están sobrevaloradas.

Aunque su impacto emocional es de alto calibre, los verdaderos alcances del discurso de In the Middle Somewhat Elevated se comprenden mejor como parte del tríptico Impressing The Czar, en tanto que se trata de una obra conceptual que revisa los cambios y transformaciones de la danza a lo largo del tiempo. La primera parte, Potemkin’s Signature, con su música de Bethoven, sus trajes de ballet, la presencia de Apolo y un relato acerca de un mercado del oro, parecen una rememoración de los inicios del ballet clásico narrativo. Avanza entonces hacia la abstracta In The Middle…, donde todo se ha despojado de significado literal y apenas si quedan las dos cerezas doradas colgando como eco lejano de lo que fue, para entonces culminar con Bongo Bongo Bageela, que se desarrolla en un desmadrado recreo de escuela femenina, donde a la manera de la danza teatro, las niñas buscan explicación para el cadáver de Apolo que ha caído en su patio, en una conexión con aquella primera parte, con aquel pretérito ballet. Hoy las búsquedas de Forsythe son otras, pero como testigo de sus preocupaciones iniciales, nos queda In The Middle Somewhat Elevated, que esta temporada deslumbrará de nuevo en varias ciudades de España en los cuerpos del Ballet de la Ópera de Burdeos.

 

 

Publicado en  Susy Q-25  (marzo/abril de 2010)

 

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