|
Myth
está llena de referencias y referentes, de
simbología cotidiana y fragmentos
reconocibles. Está hecha de trozos de
ficción y retazos de realidad. Es coherente
en su incoherencia, moderna valiéndose de la
antigüedad, ingeniosa en su manera de
reinventar lo conocido. Habla de nuestra
maniática necesidad de adorar iconos, de
cultivar arquetipos, haciendo referencia a
nuestra literatura, cómics y películas.
Habla de mitologías urbanas, de Drácula y el
Hombre Lobo, fantasmas y superhéroes, cine
de terror japonés, supersticiones y Tarot,
de la calavera de Hamlet, de la iconografía
religiosa, de los actos de fe, del bien y el
mal, el ying y el yang, y de la filosofía
manga, si es que eso existe. Todo
revuelto y al mismo tiempo separado en un
discurso audaz y raro pero compacto, lógico
y sobre todo estético, que se ha convertido
en el sello del ecléctico coreógrafo
flamenco-marroquí Sidi Larbi Cherkaoui,
ahora separado de Les Ballets C de la B, de
Bélgica, pero aún siendo fiel al vocabulario
que le catapultó a la fama. Bailarines,
claro, pero también contorsionistas y
acróbatas, una actriz con síndrome de Down y
el ensamble musical Micrologus,
interpretando en directo música del siglo
XIV. Todos bailan bajo esa escenografía
inteligente y funcional, llena de trampas y
sorpresas, que reproduce una especie de
salón-biblioteca, en la que un grupo de
personajes simplemente espera. No tiene
temor escénico a la hora de mezclar y
aprovechar los recursos a su alcance. La
mismísima cantante tiene un delirante dueto
de danza con un bailarín y las
contorsionistas encajan sin parecer ajenas.
Con tanta variedad, su propuesta pudo ser
uno de esos reality shows de
freaks televisivos pero Sidi Larbi es
coreógrafo sensible, inteligente y
comprometido, con una enorme capacidad
visual y un acertado sentido de la
composición. Su nueva obra tiene la
complejidad narrativa de un cuadro de Bosch,
está llena de detalles y situaciones, en
apariencia inconexos, que conviviendo juntos
adquieren la lógica y espectacularidad de un
discurso escénico. Un libro que se incendia
en las manos de la lectora, la imagen de
Cristo, la reproducción exacta de una carta
del Tarot, una mujer gigante, un negro
travestido, un vampiro… todos parecen venir
de casas distintas pero conviven felices en
este delirante espectáculo, quizá un poco
largo pero definitivamente trasgresor,
eficaz y sorprendente.
OMAR KHAN |