Publicado en Susy Q  10 -  Septiembre/Octubre  2007

 

Críticas

Danza mitológica

 
 

Toneelhuis

Myth

Coreografía: Sidi Larbi Cherkaoui

Teatro: DeSingel (Amberes, Bélgica)

Fecha: 20 de junio de 2007

 

Myth está llena de referencias y referentes, de simbología cotidiana y fragmentos reconocibles. Está hecha de trozos de ficción y retazos de realidad. Es coherente en su incoherencia, moderna valiéndose de la antigüedad, ingeniosa en su manera de reinventar lo conocido. Habla de nuestra maniática necesidad de adorar iconos, de cultivar arquetipos, haciendo referencia a nuestra literatura, cómics y películas. Habla de mitologías urbanas, de Drácula y el Hombre Lobo, fantasmas y superhéroes, cine de terror japonés, supersticiones y Tarot, de la calavera de Hamlet, de la iconografía religiosa, de los actos de fe, del bien y el mal, el ying y el yang, y de la filosofía manga, si es que eso existe. Todo revuelto y al mismo tiempo separado en un discurso audaz y raro pero compacto, lógico y sobre todo estético, que se ha convertido en el sello del ecléctico coreógrafo flamenco-marroquí Sidi Larbi Cherkaoui, ahora separado de Les Ballets C de la B, de Bélgica, pero aún siendo fiel al vocabulario que le catapultó a la fama. Bailarines, claro, pero también contorsionistas y acróbatas, una actriz con síndrome de Down y el ensamble musical Micrologus, interpretando en directo música del siglo XIV. Todos bailan bajo esa escenografía inteligente y funcional, llena de trampas y sorpresas, que reproduce una especie de salón-biblioteca, en la que un grupo de personajes simplemente espera. No tiene temor escénico a la hora de mezclar y aprovechar los recursos a su alcance. La mismísima cantante tiene un delirante dueto de danza con un bailarín y las contorsionistas encajan sin parecer ajenas. Con tanta variedad, su propuesta pudo ser uno de esos reality shows de freaks televisivos pero Sidi Larbi es coreógrafo sensible, inteligente y comprometido, con una enorme capacidad visual y un acertado sentido de la composición. Su nueva obra tiene la complejidad narrativa de un cuadro de Bosch, está llena de detalles y situaciones, en apariencia inconexos, que conviviendo juntos adquieren la lógica y espectacularidad de un discurso escénico. Un libro que se incendia en las manos de la lectora, la imagen de Cristo, la reproducción exacta de una carta del Tarot, una mujer gigante, un negro travestido, un vampiro… todos parecen venir de casas distintas pero conviven felices en este delirante espectáculo, quizá un poco largo pero definitivamente trasgresor, eficaz y sorprendente. OMAR KHAN

 

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Sidi Larbi Cherkaoui

El tipo del arquetipo

Cullberg Ballet

Blanco / End

 
 
 
 
 

 

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