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Pasó Baryshnikov por Madrid y su presencia, asidua en los
últimos años, no llegó a justificar el
inusitado y confuso programa que traía
consigo. An evening of dance contenía
tres piezas, dos coreográficas y una
película, que sin dejar de interesar por sí
mismas, no cuadraron en un programa de
dudosa armonía y larga duración que sirvió,
eso sí, para testificar que la leyenda de la
danza que es Baryshnikov sigue viva también
en otros registros más contemporáneos.
Siempre honesto, mágico y rotundo, Mats Ek
firma el que se convirtió en el montaje más
aplaudido de la velada. The Place,
lírica descripción de un encuentro entre
dos, interpretado por la prestigiosa
bailarina de 53 años Ana Laguna, y
Baryshnikov de 60, adquirió matiz de
acontecimiento único moldeado por estos tres
grandes de la danza actual. Una obra que
prácticamente sepultó al olvido la que abrió
el programa, el trío Leap to tall (2006),
de Dona Uchizono, que presentó una danza
calmada y de gran carga gestual, con más
corrección que complicidad, pero de limpia
factura. Entre las dos piezas, se pudo ver
el film Car-Men, homenaje de Kylián a
la ópera de Bizet y al cine mudo, dirigido
por Boris Paval Conen, tan interesante como
a destiempo, en aquel contexto.
MERCEDES L. CABALLERO |