Publicado en Susy Q  12 -  Enero/Febrero 2008

 

Críticas

Ella y él

 
 

BALLET DE LA ÓPERA DE PARÍS

Romeo y Julieta

Coreografía: Sasha Watz

Teatro: Opera Bastille (París)

Fecha: 7 de octubre de 2007 (estreno mundial)

 

Mas, mas y mas… como si de un elástico se tratara el repertorio del Ballet de la Opera de París se estira en un amplio abanico de proposiciones, un día presentando a delicadas sylphides aplaudidas por los puristas de la danza clásica y otro proponiendo obras de Saburo Teshigawara o Robin Orlyn, admiradas por los contemporáneos. Esta vez le toca el turno a la coreógrafa alemana Sasha Watz que nos sorprende con una peculiar versión del mito literario Romeo y Julieta. La base de su proposición radica en la abstracción, Waltz no cuenta la historia de los dos amantes sino los símbolos de amor que representan. Lo hace de dos maneras, primero modificando la forma y luego transformando la cronología de la historia. Gracias a la creación de un espacio móvil e inestable, la escenografía le ayuda a definir la dramaturgia de la obra. Deliberadamente aislados, los papeles de Romeo y Julieta, interpretados por Hervé Moreau y Aurélie Dupont, acarrean en esta versión con el duelo de sus familias que, aunque presentes, quedan poco definidos a pesar del código cromático negro y blanco que la coreógrafa les impone. Waltz seduce poniendo en evidencia la parte oscura de la obra de Shakespeare alejándose de todo romanticismo de color pastel. La conexión que realiza entre el sueño y la muerte es primordial así como la posición a partes iguales entre el odio y el amor. También es de destacar la utilización de los 78 coristas que conforme avanza la obra aparecen progresivamente sobre el escenario hasta invadirlo completamente en la escena final. La posición central que Waltz otorga a su Romeo y Julieta es a la vez el punto fuerte y el punto flojo del espectáculo. Una gran diferencia gestual se denota entre la pareja de amantes y el cuerpo de baile que sin personajes ni soporte, lejos del movimiento contemporáneo de Waltz, queda desarmado y errante descabalando la calidad del conjunto. En oposición el profundo y minucioso trabajo gestual ofrecido por los dos bailarines estrella (que trabajaron en Berlín con la coreógrafa y su compañía durante dos meses suplementarios) da lugar a varios dúos de altos vuelos dignos de la estructurada y bien resuelta propuesta que Waltz hace de la intemporal obra de Shakespeare. DAVID RODRIGO BALSALOBRE

 

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Sasha Waltz& Guests

Dido y Eneas

 

Sasha Waltz & Guests

Körper

 
 
 
 
 

 

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