|
Concebida en la India, Bamboo Blues
no escapa a la trashumancia por ciudades
extranjeras instaurada hace años por Pina
Bausch. Sobre un escenario rodeado de
cortinas blancas secándose al viento, la
bonita e irreprochable Bamboo Blues
trae en su savia la turbadora sensación de
enraizarse en tierras ya conocidas. ¿Aporta
Pina Bausch hoy algo que no haya sido ya
experimentado por ella? Su aplaudida receta
de alternancia de solos intercalados con
secuencias teatrales aquí se agota y esto a
pesar que obras precedentes como Vollmond
(2006) o Rough Cut (2005),
construidas idénticamente, nos transporten
mas allá de esta receta que funciona como
especias que realzan su sabor. La falla está
pues, en el contenido, no en la estructura.
Si a este Bamboo le ha afectado la
sequía y salimos de él con el blues,
el genio Baush sigue en pie (irresistible es
su desfile de moda en sarong). Puede
que esta obra cierre un ciclo y no sea más
que un pasadizo hacia el futuro. No seria la
primera vez que Baush da una bofetada a sus
atormentadas creaciones para cambiar de
registro. Para encontrar hay que buscar y
puede que, simplemente, en eso esté metida.
DAVID RODRIGO BALSALOBRE
|