Publicado en Susy Q 3 -  Julio/Agosto  2006

 

Críticas

Un ángel dubitativo

 

Foto: Alberto Aja

 

COMPAÑÍA NACIONAL DE DANZA

Alas

Coreografía: Nacho Duato

Lugar: Palacio de Festivales de Cantabria

Fecha: 28 de abril de 2006

 

El Palacio de Festivales de Santander fue el escenario elegido para el estreno del nuevo espectáculo de la Compañía Nacional de Danza (CND), que, además, inaugura una nueva relación artística entre el coreógrafo Nacho Duato y el director teatral Tomaz Pandur. Alas, construido en un solo acto y con una duración de 75 minutos, parte de la película El cielo sobre Berlín, de Wim Wenders, cuyo argumento se centra en la disyuntiva de un ángel dispuesto a renunciar a la inmortalidad por vivir, sentir y degustar las alegrías y las penas humanas. Si el ángel protagonista de la obra se encuentra ante el dilema de asumir o no el riesgo de renunciar a la eternidad, no es menos cierto que el propio Nacho Duato asume el reto de abrir nuevos caminos dentro de su fructífera creatividad. De esta manera, la inclusión de fragmentos monologados demuestra la novedosa senda abierta por la colaboración del tándem Duato-Pandur. Ya en el plano coreográfico destacan los pasos a dos elaborados con maestría por el creador valenciano. El conjunto final es un espectáculo diferente a lo esperado de la CND, pero no por ello menos sugerente.

Uno de los alicientes más interesantes de Alas es constatar cómo se ha materializado la colaboración entre el coreógrafo valenciano y el artista esloveno. La mano de Tomaz Pandur se percibe, sobre todo, en la aparición de breves monólogos, así como en el sentido cinematográfico general del montaje. Duato, en el rol del dubitativo ángel, transmite la angustia e importancia de la decisión. A partir de una tumultuosa escena discotequera, la obra va adquiriendo un ritmo más notorio, hasta el clímax final con miles de litros de agua inundando el escenario. El líquido elemento se convierte en una dificultad añadida a la hora de dibujar los movimientos, de la que los magníficos bailarines de la CND salen airosos. A destacar también la marcada gestualidad de brazos del ángel Duato, emulando a un querubín. No es, sin embargo, una obra complaciente y su calculado tono desasosegante produce su impacto en el patio de butacas. La primera colaboración entre Duato y Pandur marca una diferencia, introduce un estilo que no es comparable al de otras obras del coreógrafo. Y mientras se le revela el paraíso angelical, a Nacho Duato el público cántabro dio su mejor veredicto en la ovación que les dedicó a unos bailarines-querubines totalmente empapados con agua celestial. Iratxe de Arantzibia

 

<<Críticas 2006

 

 

 

 

Compañía Nacional de Danza

Duato vuela

 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

danza@susy-q.es                                                                                                                                 WEB MASTER:  ALBA ANZOLA