Publicado en Susy Q 4 -  Septiembre/Octubre  2006

 

Críticas

Libertad en grito

 
 

Hell’s Kitchen Dance

Over/come – Years later – Come in

Coreografías: Aszure Barton, Benjamin Millepied.

Festival: Grec

Teatro: Mercat de les Flors

Fecha: 6 de julio de 2006

 

Libertad traducida en una explosión de movimiento que viene a ser como un grito, libertad a chorro, de formas y disposiciones en el espacio, como una libre expresión de la energía que le desborda a uno: eso ha sido y ha querido ser siempre Mikhail Baryshnikov. La larga pervivencia como intérprete del bailarín ruso puede venir de estas mismas acuciantes necesidades, cuando, por demás, antes de su evasión a occidente había visto limitada su libertad. Por el régimen soviético, pero también por el mismo ballet. Y, sin embargo, es sobre esa disciplina y sobre sus necesidades expresivas donde habría de edificar una nueva carrera ya en Estados Unidos. Acabó ahí su brillante trayectoria como bailarín clásico pero sintió luego el mismo apetito por los márgenes y los nuevos horizontes que se abrían a sus ojos y que acabaron germinando en proyectos sucesivos como el más reciente, ésta Hell’s Kitchen Dance o su propia fundación o la amplitud de propuestas coreográficas que hemos acabado viéndole interpretar. En esta ocasión, las de Aszure Barton son grandes coreografías de grupo con un innegable sabor norteamericano: textura de musical, impresión glamurosa, reflexiones en torno del deseo y la pérdida, incluso bajo el eco de canciones de amor de los años cincuenta. La formación inicial en la escuela rusa dio a Misha su armazón: luego, ha absorbido de todo, la influencia contemporánea, el jazz, lo que sea.

Years Later, la coreografía de Millepied de este mismo 2006, no es más que su propia reflexión sobre todo ello, ahora, años más tarde, cuando puede echar cuentas. Él ya tiene 58. Y, sobre música de Glass, de Meredith Monk y de Satie, lo que resulta coherente con el registro más reflexivo y ensayístico de la pieza con trabajo videográfico de Oliver Simola, Baryshnikov se toma medidas y nos toma un poquitín el pelo. Baila solo, primero en vídeo como si no pudiera hacer lo mismo en directo. Luego, ya en escena, se pone a ello con una lentitud extrema, como si fuera mejor no poner a prueba sus articulaciones. Pero, al fin, en un remedo de sus actuaciones del pasado, enfrentado a sí mismo ayer, a su imagen en el vídeo, su cuerpo estalla veloz y preciso, confrontado, como siempre, tan sólo con el espacio y el tiempo e instalado gozosamente en ellos. Lección de un maestro, que pasa a los jóvenes el relevo en escena, testigo ante testigos. JOAQUIM NOGUERO

 

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Baryshnikov Dance Foundation

An evening of dance

 

Mikhail Baryshnikov

STAR

 
 
 
 
 

 

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