Publicado en Susy Q 5 -  Noviembre/Diciembre  2006

 

Críticas

Ciudad bailarina

 
Un momento del desfile, Lyon.        Foto: MICHEL CAVALCA
 

Bienal de la Danse

51 espectáculos procedentes de ciudades de los cinco continentes.

Distintos espacios escénicos de la ciudad de Lyon.

Del 9 al 30 de septiembre de 2006.

 

Dedicada este año a las ciudades, la Bienal de la Danza de Lyon supo cómo reflejar las preocupaciones que sobre el tema urbano ocupan la cabeza de un buen puñado de creadores procedentes de las grandes metrópolis del mundo. Con auténtico tino, la famosa cita bienal francesa convocó piezas de todos los formatos que coincidían en reflexionar sobre la problemática de las ciudades o ser en sí mismas, la representación de algunas. Una vasta muestra de 29 ciudades planetarias pasaron por Lyon entre el 9 y el 30 de septiembre para dejar al numeroso público su propia reflexión ciudadana. Estricto fue el criterio de selección y rigurosa la organización de este macro-evento de la danza internacional que moviliza a toda la ciudad, especialmente durante su ya célebre desfile, una parada de danza con la participación voluntaria de una treintena de asociaciones locales que lanzan a bailar a la calle a sus centenares de bailarines, que convierten a la ciudad en enorme y generosa coreografía. Por Madrid, la Compañía Nacional de Danza presentó con éxito (cuatro funciones agotadas en un local para casi 3000 espectadores) Multiplicidad: formas de silencio y vacío, emblemática pieza de Nacho Duato, que recogió ovaciones. Frederic Flamand, con el Ballet Nacional de Marsella, llevó su adecuada Metapolis II, en la que a partir de recursos tecnológicos asombrosos reflexiona sobre el estado efímero de las ciudades, entes vivos en constante proceso de transformación. La paranoia post-11S fue el tema de la perfeccionista y fría Already Elsewhere, de Force Majeure, de Sydney, mientras que Benjamín Millepied ofrecía la cara nostálgica de Nueva York, reponiendo la cándida Fancy Free (1944), de Jerome Robbins. Las tremendas carencias de Ouagadougou (con Faso Dance Théâtre), la belleza del arrabal porteño (Unión Tanguera de Buenos Aires), la violencia de Bogotá (L’explose)… en general, cada una de las piezas que se presentaron ofrecieron una aportación distinta en torno al tema propuesto, lo que al final de la jornada configuró un cuadro más o menos ilustrativo de la naturaleza metropolitana de la danza contemporánea y su camaleónica capacidad para fundirse, vincularse e interactuar con la arquitectura, las nuevas tecnologías, los espacios urbanos y los urbanitas que los habitamos. Todo un acierto. OMAR KHAN.

 
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