Publicado en Susy Q  6 -  Enero/Febrero 2007

 

Críticas

Llueve, escampa

 

Foto: Pedro Arnay

 

Pina Bausch Tanztheater Wuppertal

Nefés

Coreografía: Pina Bausch

Festival de Otoño de Madrid

Teatro La Zarzuela (Madrid)

2 de noviembre de 2006

 

Se ha querido convertir su obra en un discurso en extremo intelectual. Se intenta verla como una autora impenetrable y definitiva, solemne y retórica. Difícil. Pero quizá sea Pina Bausch la portadora de uno de los lenguajes más admirablemente sencillos y efectivos de la escena de las últimas tres décadas. El fondo de la especulación excesiva y sesuda sobre su quehacer probablemente sea una manera de compensar la perplejidad que siembra en los testigos de sus trabajos. Trabajos que ambicionan la autenticidad humana y la honestidad colectiva y que en mucho las consiguen.

Nefés (2002), otro episodio de perplejidad en la carrera de Bausch, es la más reciente obra de su serie dedicada al estudio de una urbe contemporánea. Esta vez Estambul. ¿Qué es una ciudad en la que no se vive? ¿Qué queda de una ciudad en la que alguna vez se estuvo? Desde hace 20 años Pina Bausch responde. Y lo ha dicho ya sobre Roma, Palermo, Madrid, Viena, Los Ángeles, Hong Kong, Lisboa y Budapest. En Nefés reitera: de una ciudad permanecen imágenes, fragancias y colores; luces, ritmos y sombras; impresiones, recuerdos. Y una extraña poesía. Esto revisado en la gran ciudad cultural de Turquía, resulta en un espectáculo que parece tejido con las calladas materias de los sueños.

Una riada de imágenes fluye en Nefés. Es un fresco vivo en baile constante que llega a contradecir el supuesto de que la danzateatro casi olvida el fraseo coreográfico. Hay allí rituales sin ceremonia, sin solemnidad, hechos del tiempo diario, que llegan a ser celebrados en su belleza primaria: mujeres y sus hombres en acciones de correspondencia, contraste, choque o armonía; cabelleras de vivo peinar; videos de tráfico y de masas acuáticas; acciones de humor y de candor; escenas de baños turcos; alguna danza de India reabsorbida en lo contemporáneo. Imágenes y más imágenes. Y hay lluvia, hay agua que cae o que emana y desaparece en el escenario. La voz de esta autora alemana conmueve en lo simple, con una tesitura tramada por miles y miles de hilillos elementales de cotidianidad, de esa vida mínima, intrascendente y rasa, cuyo lirismo –inadvertido– se escapa a cada instante. Así, Pina Bausch ha recreado una Estambul personal, real y de lo pequeño, aunque bajo la piel del espectador parezca más bella, un poco soñada. EDGAR ALFONZO–SIERRA

 
 

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Pina Bausch Tanztheater Wuppertal

Agua

 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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