Publicado en Susy Q  7 -  Marzo/Abril  2007

 

Críticas

Despedida sangrienta

 
 

Julio Bocca y el Ballet Argentino

Adiós hermano cruel

Coreografía: Ana María Stekelman

Teatro Albéniz (Madrid)

7 de febrero de 2007

 

Nos ha dicho adiós Julio Bocca con un dramón romeojulietoso con final tarantinesco llamado Adiós hermano cruel, que firma la coreógrafa argentina Ana María Stekelman, a quien ya habíamos visto en tándem con su padrino Bocca, perpetrando El hombre de la corbata roja. Ballet narrativo, Adiós hermano cruel cuenta cómo unos hermanos, tras diez años sin verse, se enamoran y cometen incesto. Ella queda embarazada y aún así se va al altar con un amigo de la infancia que no tarda en descubrir la verdad. El hermano accede a matar a su hermana-amante y el marido enfurecido aparece con una suerte de batallón ninja que se carga a todo ser vivo que pulule por la escena, con el truco rancio de ponemos las luces rojas que emulen la sangre. La coreografía, en exceso narrativa y con dificultad moderna, intenta ser como un ballet romántico con concesiones al sexo escabroso. Ampulosa, pretenciosa y argentina, no consigue arrancar ni dramatismo ni romanticismo. Su gran hallazgo probablemente esté en la escenografía digital que con inteligencia suple con high tech los viejos telones de fondo sin mancillar su esencia. El elenco cumple pero no se ve a un sucesor de Bocca pese a que el hierático y acartonado Lucas Oliva, que hace del marido, parece convencido de que él es el hombre.

Stekelman ha sido incapaz de regalarnos un solo o una escena que nos dejara llevarnos una idea de lo grande que ha sido Bocca. Resulta penoso que se retire porque sigue en plenas condiciones. Ya no puede hacer aquellas piruetas de infarto que arrancaban ovaciones cuando superaba con brío las inalcanzables proezas de El Quijote o El Corsario pero no hace demasiado tiempo vino por España y parecía que su compañía había tomado una línea que podría ser pasaporte al éxito: retomaba clásicos del siglo XX, piezas de Graham, José Limón Twyla Tharp o Alvin Ailey, que venían perfectas a sus actuales posibilidades. Por ese camino, quizá aún le quedara mucho por decir en escena. Sin embargo, se decantó por hacer mutis con creadores argentinos como Stekelman y bueno, pasa lo que pasa. Lo cierto es que ya no le veremos más y mejor que la memoria haga esfuerzos por quedarse con sus piruetas de antes y que mande al archivo del olvido cosas como éste hermano cruel con el que Bocca ha decidido decirnos adiós, ya no bailo más. ALBERTO IBARRA.

 

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Julio Bocca

Adiós danza cruel

 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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