Publicado en Susy Q  7 -  Marzo/Abril  2007

 

Críticas

Lluvia de papel

 
 

Galili Dance

Heads or Tales

Coreografía: Itzik Galili

Lucent Dans Theater (La Haya)

26 de enero de 2007

 

Itzik Galili demuestra en Heads or Tales, su más reciente producción, que gusta de riesgos físicos y emocionales. Su danza, atlética, decidida y veloz, tiende hacia lo geométrico, moviendo con frecuencia a sus danzantes por líneas rectas bajo precisas calles de luz que aparecen y desaparecen a su paso. Pero no hay rudeza ni frialdad matemática en su propuesta. Este esqueleto formal, tan riguroso, tan medido, también tiene alma, detalles, intenciones, emociones y gran sentido del espectáculo. La pieza celebra la primera década del coreógrafo de origen israelí al frente de su agrupación, con sede en La Haya, y su elección ha sido inteligente. No se ha decantado por lo fácil, por el tópico resumen de su trayectoria con fragmentos de trabajos anteriores, sino que ha querido y sabido mostrar los logros de su carrera y los alcances de su experiencia a través de un montaje ambicioso y complejo, con música en directo, numerosos recursos escénicos, gesto multimedia y 20 bailarines, diez más de los usuales, gracias a la participación de estudiantes de la Rotterdam Dance Academy.

Cierto es que su catálogo, con más de medio centenar de piezas, ha abarcado mucho y se ha aproximado a diferentes temáticas que van desde la abstracción y el puro goce de bailar hasta miradas críticas a la guerra o los comportamientos sociales. Heads or Tales no tiene argumento pero está llena de sugerencias. Abre con un ángel, sigue con los bailarines manipulando delicadas bombillas que de alguna manera dan continuidad celestial y cuando va rozando los límites del ritual se abre camino hacia una danza enérgica, potente y muy de grupo que aterriza en ese humor directo y desternillante del segmento de los nueve chicos, probablemente el mejor momento de danza de toda la velada. Y de ahí, decide volver hacia un recogimiento puramente poético en su emocionado final que conecta cíclicamente con el inicio gracias al retorno de ese indefenso bailarín desnudo que da tumbos en medio de una descomunal lluvia de hojas en blanco. Tiene fuerza Heads or Tales pero, a ratos, Galili quiere lo que no tiene y es probable que exija a los diez estudiantes más de lo que pueden dar, lo que, por momentos, los deja en franca desventaja frente a los diestros bailarines de la compañía, dueños absolutos de su lenguaje, que exige por igual dosis de fisicalidad y emotividad. OMAR KHAN.

 

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