Publicado en Susy Q  8 -  Mayo/Junio  2007

 

Críticas

Emocionada alabanza a la serenidad

 
 

Push

Coreografía: Rusell Maliphant

Teatro Real (Madrid)

31 de marzo de 2007

 

La velocidad tremenda y virtuosa es de las que arrancan ovaciones pero igual de compleja y loable es también la lentitud en danza, y en este sentido, el espectáculo Push es una emocionada alabanza a la serenidad. Russell Maliphant, gran descubrimiento, hace un admirable ejercicio de control corporal, trayéndose sin duda del tai chi y el yoga, que practica con devoción, cierta disposición emocional para este pequeño pero espectacular programa conformado por tres solos y un dueto, en el que cuenta con el brillante e insustituible apoyo de Sylvie Guillem, bailarina madura de cuerpo inteligente y sensibilidad a prueba de balas, que arrastra del clásico la línea y la elegancia y pone de su propia y fructífera cosecha todo un despliegue de recursos interiores. No hay nada al azar en esta ajustada y meditada propuesta, donde las luces de Michael Hulls, usual colaborador de Maliphant, tienen gran papel dramático y la música de Andy Cowton deja de ser un fondo para transformarse en una presencia atmosférica relevante. La velada abre con Solo, ocho minutos a solas con Sylvie Guillem, moviéndose sinuosa al ritmo inequívocamente flamenco de la guitarra de Carlos Montoya. El contraste del sonido flamenco con la danza libre de Maliphant para su diva lejos de grosero o transgresor, confiere una belleza extraña y un gesto moderno a esta miniatura que, en espíritu y propuesta resulta del todo opuesta a Two, el segundo solo de Guillem, un extenuante fluido de movimientos sin desplazamiento que la mantiene atrapada y frenética en un cuadrilátero de luz. Entre medias, Russell Maliphant otorga Shift, un solo masculino de extrema delicadeza, fragilidad e hipnótica lentitud en el que juega con su sombra multiplicada gracias a un asombroso dispositivo lumínico (¡otra vez Hulls!) que convierte a este solo en dueto, trío y cuarteto virtual, de gran belleza y tranquilo discurrir. Para cerrar, Push, el dueto. El choque de sus sensibilidades, ya ansiado desde la primera parte, es puro beneficio para el espectador. La racional serenidad y fuerza física de Maliphant se enfrenta a la arrolladora personalidad escénica de Guillem. Imágenes de perfecta composición, cortadas por blackouts, dan inicio a esta maravillosa reinvención del tradicional pas de deux para el siglo XXI, que fluye con asombrosa precisión y lleva al espectador a terrenos emocionales que se visitan con muy poca frecuencia últimamente. OMAR KHAN

 

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Sylvie Guillem

Estrella terrestre

 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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