Publicado en Susy Q  8 -  Mayo/Junio  2007

 

Críticas

Ciudadanos

 
 

Ballet Nacional de Marsella

Metapolis II / La cite radieuse

Coreografías: Frèdèric Flamand

Teatro La Maestranza (Sevilla)

2 y 4 de marzo

 

La ciudad, lo urbano y lo urbanita fue el tema de la destacada Bienal de la Danza de Lyon el año pasado. El festival, a través de una representación de 29 ciudades, dejó por sentado que lo metropolitano y la danza forman un feliz matrimonio en estos tiempos. De alguna manera todas las propuestas traían un componente urbano pero si alguna encajaba a la perfección, por ser toda urbanidad en su depurado discurso alrededor de danza, arquitectura y ciudadanía, ésa era la del belga Frèdèric Flamand que, al frente del Ballet Nacional de Marsella, estrenaba en la ciudad francesa Metapolis II, cuarta parte de una tetralogía sobre el asunto y secuela de la primera de ellas, que se remonta al año 2000. Daba pena que no estuviese todo el compendio en el festival pero la oportunidad, a medias, se tuvo ahora en Sevilla, por decisión del Teatro La Maestranza que se arriesgó programando las dos últimas, La cite radieuse y Metapolis II, en un afortunado fin de semana para los sevillanos. Para cada una de sus piezas, Flamand ha convocado a un arquitecto de renombre que le ha diseñado la escenografía. Zaha Hadid, la premio Pritzker, nada menos, se ha ocupado de las metapolis y el californiano Thom Mayne de La cite radieuse. La colaboración, en ninguno de los casos, se limita a crear un armatoste escénico ornamental. Con la libertad y juego que le puede dar a un arquitecto la creación de un espacio “falso”, escénicamente habitable por bailarines, ambos se han decantado por estructuras metafóricas. Hadid, con un módulo que se multiplica, creando así obstáculos, invasiones del espacio diáfano, que son salvados con habilidad por los bailarines desde una propuesta coreográfica ingeniosa que los obliga a la interacción. La cite radieuse, en cambio, circunscribe su acción a los no-espacios, zonas públicas de las ciudades como aeropuertos o centros comerciales, donde la aglomeración de personas es mucha y la comunicación entre ellas poca. Unos aparentemente sencillos módulos que subdividen una y otra vez el espacio, sirven a Flamand para crear rupturas físicas y de comunicación entre sus diestros y atléticos bailarines. OMAR KHAN

 

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Frédéric Flamand y el Ballet Nacional de Marsella

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