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Publicado
en Susy Q 1
- Marzo/Abril 2006
Joaquín Cortés
FENÓMENO
Texto: Omar
Khan Fotos: Javier Salas
Al fin
España conocerá Mi soledad, el sexto espectáculo de Joaquín
Cortés, para el que ha contado con Jean Paul Gaultier como
diseñador de vestuario. Cabalgando cómodo en la cresta de la
ola, el coreógrafo y bailarín, que se refiere a sí mismo
como un creativo, asume el reto de enfrentarse a públicos
multitudinarios bailando en solitario. Con este espectáculo
llegará también a dos templos de envergadura: La Scala, de
Milán, y La Fenice, de Venecia.

Algo tiene este gitano vivaz que enloquece masas. No es
solamente un bailaor con dotes excepcionales. Es un
fenómeno. Algo exuda Joaquín Cortés en escena. Algo bombea
hacia la platea. Algo, todavía indescifrable, hace clic en
el fuero más interno de las niñas, no tan niñas y algún que
otro niño que, sin ruborizarse chillan, se retuercen y
desdoblan cuando el chico del torso desnudo golpea con su
tacón la madera que, mira por dónde, también grita como
fanática. Con apenas seis espectáculos, Joaquín Cortés ha
trascendido la categoría de artista, de famoso y de
estrella, para pasar a ser un fenómeno social de la cultura
popular. El mundo globalizado es su mejor escenario. Y él ha
sabido aprovecharlo.
Como colofón al éxito le han llegado películas (La flor de
mi secreto, de Almodóvar; Flamenco, de Carlos
Saura y Gitano, de Manuel Palacios, como absoluto
protagonista), un perfume, spots publicitarios, una
ex novia famosísima, la modelo Naomi Campbell, que estuvo a
punto de suicidarse por él, un ego de descomunales
proporciones, el acoso constante de la prensa rosa y un
perenne y eficaz coqueteo con el mundo de la moda. Armani lo
vistió para su espectáculo Soul (1999) y ahora
estrena trajes ideados por Jean-Paul Gaultier para Mi
soledad (2004), su más reciente espectáculo, que ha
recorrido medio mundo y ya tiene agenda con fechas para
cubrir la otra mitad. Este mes lo estrenará en Madrid, con
planes de gira por todo el país en verano, pero la agenda
incluye también Rumania, Turquía, Inglaterra, un puñado de
ciudades rusas y alemanas, y otro montón de escenarios
coreanos y árabes. En Italia llegará a dos prestigiosos
teatros de ópera que, raramente, aceptan en su cartel a
artistas populares: La Fenice, de Venecia, y la mítica Scala,
de Milán. Por si fuera poco, en París coincidirá con la
Semana de la Moda. Puro éxito, puro glamour.
Hoy tiene 37 años pero su carrera ha sido literalmente
meteórica. A los 12 salió de su Córdoba natal para abrirse
camino en Madrid. A los 15 era solista en el Ballet Nacional
de España. A los 20 estaba compartiendo galas con pesos
pesados de la talla de Maya Plisetskaya y Sylvie Guillem, y
a los 21 estrenaba su primer espectáculo, Cibayí, con
compañía propia, en París. En 1995, su propuesta Pasión
Gitana se convirtió en un fenómeno que le catapultó a la
estratosfera de la fama. Recorrió 30 países de los cinco
continentes a lo largo de cuatro años de aplausos y fue
visto, ovacionado, adorado y envidiado por más de un millón
de espectadores. En el 99 fue invitado a la gala de los
Oscar y estrenaba Soul. En el 2001 llegó Live
y más tarde De Amor y odio. Ahora es el turno
de Mi soledad, en el que no hay más bailarines que
él. Lo dice el título. Es Joaquín Cortés en solitario. Él
solo sosteniendo un espectáculo arropado, eso sí, por su
banda, sus trajes Gaultier, su calculado sex appeal y
su maquinaria escénica.
¿Por qué
Mi Soledad llega tan tarde a España?
Yo no creo que llegue tarde. Lo que pasa es que cuando eres
un artista internacional que trabajas en los cinco
continentes no tienes que estrenar siempre en tu país. Yo
empecé mi carrera estrenando en España. El espectáculo
anterior lo estrené en Italia, otro fue en México y el
próximo será en Nueva York. Cuando un artista es
internacional no tiene por qué aparecer primero en su país,
no hay esa necesidad de venderlo aquí para que la gente se
lo crea fuera. Ya eres una marca registrada en el mundo. Ya
funcionas.
¿Por qué
ha decidido volver solitario en escena?
Siempre intento que cada espectáculo sea distinto. En el
anterior, Amor y odio, éramos muchísimos en escena. Y
me apetecía volver yo solo con mi maravillosa banda de
siempre. Seguramente la próxima vez habrá 200 personas más
leones y tigres como en el circo, pero en este momento lo
que me apetecía era tocar un tema profundo e intimista como
es la soledad.
¿Le
resulta difícil sostener usted solo un espectáculo ideado
para públicos multitudinarios?
Es difícil. Pero no es la primera vez. En Live bailaba
solo casi dos horas y hacia un recorrido por todos los
tiempos rítmicos flamencos y aunque es también un solo, éste
nuevo es diferente. Le meto una pequeña historia y hablamos
de la soledad. Bailar solo es un reto, una forma de
desnudarse en cuerpo y alma y decirle al público que no soy
solo un bailarín sino que soy un creativo, que tengo una
historia personal para contar.
Seis
espectáculos en 16 años parecen pocos…
Pero han dado la vuelta al mundo. Pasion Gitana tardó
cuatro años en hacerlo y visto así, es poco tiempo. Tengo 37
años y no he querido montar 200 obras como suele suceder
aquí, que la gente parece tener mucha prisa por montar
espectáculos. Se tiran dos meses con uno y a los dos meses
necesitan montar otro porque siempre actúan en el mismo
sitio. Ese no es mi caso. Me siento pionero al abrir la
puerta para muchas compañías y bailarines y haber llegado
por primera vez a muchos sitios en los que nunca se había
visto un espectáculo flamenco.
Gaultier
le ha hecho los trajes para Mi Soledad. Parece usted
muy afín a la moda…
A mi me encanta… y ha sido la danza la que me ha abierto esa
puerta. .He descubierto la moda de la mano de grandes
creadores que han creído en mi, a los que les gusta mi rollo
y han confiado. Algunos son amigos y otros fans…. ha sido un
lujo trabajar, entre otros, con Armani, Dolce & Gabana y
ahora Jean-Paul Gaultier, un genio de la moda que llegó y
quiso vestirme a mi y a la compañía. Con esa vena teatral
que tiene, escuchó cuando le conté lo que quería, que me
inspiraba en los gitanos del este, en los zíngaros de los
años 30. Me siento muy querido y respetado por estos genios
de la moda.
¿Y se
siente igual de querido y respetado en el medio flamenco?
Si a estas alturas no soy respetado en el medio flamenco
sería muy triste. Hoy en día hay muchos flamencos, la
mayoría, que están trabajando gracias a lo que he hecho.
Cuando tenía 21 años monté Cibayí, mi primer
espectáculo, y tenia muchos detractores, sobre todo la gente
mayor que decía ‘este niño está loco’ pero el tiempo da la
razón al que la lleva y el movimiento se demuestra andando.
Hoy en día, entre todos ellos, hay un respeto inmenso.
¿Se
siente imitado?
Dilo tu… estarás viendo lo que hacen y por qué camino van las
compañías españolas. Creo que mi espectáculo Pasión
Gitana ahora mismo es el más imitado en este país, a
pesar de que hace más de diez años que lo estrené. Es
difícil que encuentres una compañía que no tenga algo
parecido al sello de Cortés. Con la herencia que he podido
dejar a nivel de danza, de música y de teatro, ya me puedo
retirar. Ha quedado todo plasmado, está en los libros
incluso. Lo mas bonito de esto es que cuando tenga 70 años
podré sentarme con mi hijo y, a lo mejor, con mi nieto, y
decirle: “mira este DVD y ve los espectáculos, mira lo que
hacía”.
¿Y le
irrita que le imiten?
No, para nada… eso lo que significa es que lo que hago
funciona. Si no imitarían a otro. Me remito a lo de siempre:
cuando hay éxito todo el mundo quiere apuntarse, encontrar
esa fórmula o copiarla.
Cuando
se representa un espectáculo tantas veces ¿es igual la
función de estreno que la número 100?
Yo estreno un espectáculo y me tiro de seis a ocho meses
mínimo haciendo cambios sobre la marcha. Eso vuelve locos a
los músicos y bailarines pero soy perfeccionista y
meticuloso y quiero dar al público la máxima calidad porque
es el que paga. Hay que darle lo mejor y ellos tienen
derecho a exigirlo. Así es que la función uno no tiene nada
que ver con la cien. Varía entre un 60 y un 70 %.
¿Cree
que tiene control de su imagen pública?
Yo creo que lo tengo, dentro de que es muy difícil. Vivimos
un momento de la prensa rosa con el que yo no estoy de
acuerdo pero creo que, en general, ahora tenemos bastante
control sobre el tema mediático. Todo depende de lo que
busques… yo quiero que se hable de mi por mi carrera
profesional y por mi historia pero para nada por mi vida
fuera de ese entorno. Quiero que se respete mi intimidad. Yo
se que es complicado por la vida que tengo pero lo llevo
bien.
¿Le
molesta ocupar más espacio en la prensa rosa que en la
prensa cultural?
Por supuesto. Sobre todo cuando fuera de España te sientes
tan querido y respetado, y aquí dentro como que hay esa cosa
de “ah… es que eres español”. Si a lo mejor viviera en
Hollywood sería mas glamoroso y los de aquí entonces dirían
“ah si… claro, si es que yo lo conozco, es mi amigo”. La
hipocresía que vivimos hoy por hoy es así
¿Se ve
como un sex symbol?
Lo que sí es verdad es que en mis espectáculos muchas veces
el 70 y hasta el 80% del público son mujeres y eso será por
algo. Yo tampoco me paro a analizar. Me considero una
persona normal, para nada me siento guapo y constantemente
me lo digo a mi mismo porque me miro al espejo y soy
realista. Lo de sexy no sé. Tendría que hacer un viaje
astral en butaca y verme desde fuera para saber qué es lo
que transmito en el escenario para que la gente se emocione
de esa forma. Yo me veo una persona normal pero a lo mejor
cuando bailo me convierto en otro. No tengo ni idea pero
tampoco me quita el sueño.
¿Está
satisfecho como coreógrafo?
Yo sí, porque estas seis obras que he montado han funcionado
en diferentes continentes y hay unanimidad. Lo que no se es
si los expertos en danza lo aceptan o no.
Siempre
habla de flamenco de fusión. ¿Con qué fusiona su flamenco?
Yo tuve la suerte de cultivarme en todo tipo de danza. Mi
tío, que me metió a bailar, fue inteligente y me dijo que no
bailara solamente flamenco, así que me animó a estudiar
ballet, contemporáneo y bailes regionales españoles. Quieras
que no, cuando te tiras muchos años estudiando todo tipo de
historias, hay un momento en que todo se mezcla. Tengo una
base clásica, así que añado piruetas y saltos que realmente
el flamenco no los tiene, y así voy mezclando cosas pero no
es algo de laboratorio o estudiado. Es natural.
Lo que
no parece tan natural es que saliera bailando en Soul
con una bata de cola de 12 metros….
Yo lo que quería era hacer un homenaje a la gran diva del
flamenco dorado de España, a estas que salían paseándose
como Bette Davis cuando bajaba aquella escalera con una
actitud totalmente diva. Esas que tenían esa estampa y que
con tan solo verlas andar sabías que eran unas divas. Pero
no había ninguna intención de provocar.
¿Tiene
amigos en el mundo de la danza?
Es difícil. Los tenía cuando no era famoso. Ahora los tengo
contados con los dedos de la mano pero me siento bien.
¿Y
enemigos?
Seguro que muchos. No convivo con ellos… el éxito trae
envidias.
Gira
española de Mi Soledad:
Se inicia el 11 de marzo en el Palacio de Vista Alegre, de
Madrid, y concluye también en la capital, el 9 de
septiembre, en Las Ventas. Junio: Barcelona (días 29,
30 y 1 de julio). Julio: Oviedo (día 9); Coruña (12);
Zaragoza (16); Salamanca (20); Albacete (25); Sevilla (29).
Agosto: Valencia (4); Alicante (7); Almería (10);
Málaga (16); Marbella (19); Mallorca (25 y 26); Las Palmas
(30 y 31).
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