Publicado en Susy Q 10 -  Septiembre/Octubre 2007

 

Virginia Valero. Conservatorio Superior de Danza María de Ávila

Tormenta creativa

 

Texto: Omar Khan      Foto: Jesús Robisco

 

Ahora en Madrid se pueden formar Licenciados en Danza. El avance educativo conlleva retos tremendos para Virginia Valero y el equipo del recién nacido Conservatorio. De los desafíos que supone y las metas que se propone hemos hablado con ella.

 

 

“Cuando hablamos de formar coreógrafos no aspiramos a fabricar creadores sino que damos a los aspirantes todos los conocimientos que puedan llegar a necesitar, pero será el alumno el que luego lleve todo este aprendizaje a su propio terreno. Aquí entrarán en contacto con la diversidad existente, con los estilos y las tendencias, verán obras de coreógrafos representativos, estudiarán a fondo sus trabajos”. Con esta filosofía en mente, Virginia Valero y su equipo, afrontan la gran novedad que supone el Conservatorio Superior de Danza María de Ávila (CSDMA) que desde el año pasado viene funcionando en un amplio, acogedor y bien equipado edificio en el 177 de la calle General Ricardos, de Madrid, una avenida más bien ruda que, celosa, esconde en un nicho arbolado este enclave formativo y creativo en constante ebullición, donde un buen puñado de jóvenes intentan conseguir un grado superior en danza, equivalente a todos los efectos al de licenciado universitario. Para Valero, que venía de dirigir en Madrid el Real Conservatorio Superior de Danza, hoy Mariemma, y buena parte de su equipo, la especialidad en Pedagogía de la Danza (en sus apartados clásico, contemporáneo, flamenco y español) es una lógica continuidad y una consecuente ampliación de su trabajo anterior, pero la nueva especialidad, la de Coreografía y Técnicas de Interpretación, supone todo un reto, un desafío profesional que ella y su gente afrontan con los ojos bien puestos en la calle, en la escena nacional e internacional. “Queremos alumnos abiertos a todo, que no se cierren a nada de lo que está ocurriendo fuera y en consecuencia les ofrecemos una educación igual de abierta, donde cabe todo, desde un taller de campo hasta encuentros con artistas. No queremos que tengan límites, que dispongan de todo y de ahí cojan lo que quieran”.

El evento Del Aula al Escenario es la constatación de sus palabras. Entre el 11 y el 14 de abril pasados revolucionaron la casa con estas jornadas de puertas abiertas que convocaron, para su sorpresa, más de 200 participantes no solamente del CSDMA sino de los distintos conservatorios nacionales con representación de Albacete, Alicante, Almería, Barcelona, Burgos, Córdoba, Granada, Lugo, Madrid, Málaga, Murcia y Valencia. Las jornadas fueron tan diversas y multidisciplinares como se proponen que sea la educación que imparten. Profesores del instituto y de otros, profesionales, coreógrafos, bailarines, pedagogos y especialistas en el área de salud, abrieron un abanico de ideas, posibilidades, reflexiones y conocimientos a través de una apretada agenda de talleres, encuentros, mesas redondas, conferencias y presentaciones, toda una tormenta de experiencias creativas que generaron y nutrieron inquietudes de los jóvenes asistentes. El éxito de esta primera iniciativa les ha animado a instaurarlo como un evento anual, dentro de las actividades regulares del conservatorio. “Hasta ahora se conoce poco lo que hacemos y me parece que hay mucha gente que piensa que al ser un instituto superior impartimos solo conocimientos teóricos pero esto es más dinámico de lo que muchos imaginan. En el futuro esperamos tener una compañía propia que permita a los estudiantes acercarse aún más a lo que será la vida profesional”.

 

Trabajo de equipo

Claro que la implantación de un programa así necesita alumnos con otro perfil y conocimientos. “Cambia un poco la mentalidad y ya no se trata de buscar alumnos muy jóvenes y principiantes sino más maduros, con mayores conocimientos, con inquietudes”. Valero reconoce también que no podría plantearse objetivos tan ambiciosos de no contar con un equipo directivo y docente capaz de estar a la altura de semejantes exigencias. “Sigo pensando que los recursos materiales para poner en pie un centro como éste es importante pero por encima siempre pongo al profesorado. Si no creyera en mi equipo docente, no hubiese sido capaz de ponerlo en marcha”.

Y lo dice ella, que ha tenido vocación docente toda la vida. “Siempre me gustó bailar”, rememora esta madrileña que fue asidua a pasar los veranos en escuelas de ballet de prestigio como la de Cannes y otros centros de Inglaterra, “pero desde niña siempre sentí inclinación por ser maestra. Carmen Roche [legendaria docente que aún mantiene su escuela en Madrid] creyó en mí como profesora y poco a poco fui creciendo en esta área”. Pero también es curiosa Virginia Valero. Hizo Historia del Arte y se ha interesado por las experiencias nuevas así sea como simple espectadora desde una butaca. “Me sorprende la calidad, las cosas bien hechas. Valoro, admiro y reconozco la creatividad”, concluye.

 

Conservatorio Superior de Danza María de Ávila (Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid). Audiciones para nuevos alumnos en septiembre. www.csdma.com  

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SUSY Q - 10

SEP/OCT DE 2007

 
 
 
 
 

 

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