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Publicado
en Susy Q 12
- Enero/Febrero 2008
Michèlle Noiret
Una página en blanco
Texto: Matilde Cegarra
Fotografía: Frèdèric Raevens
Su trabajo bebe de la poesía, de la escritura musical y de
escritores como Virginia Woolf. Movida por un inconformismo
atroz por el mundo, esta bailarina y coreógrafa belga pone
en escena la realidad a través de metáforas de gran belleza.
Su pieza reciente Habitación blanca estará de gira por
Andalucía.

Elegante y con mucho estilo, esta bella mujer de rasgos
sutiles, nacida en Bruselas hace 47 años, se formó en Mudra,
la escuela de Maurice Béjart por donde pasaron tantos otros
coreógrafos belgas, como Anne Teresa de Keersmaeker. Allí se
topó con el compositor alemán Karlheinz Stockhausen, con el
que aprendió a captar y expresar la escritura musical,
marcando unos inicios singulares en su carrera como
coreógrafa. Noiret desarrolló una sensibilidad suprema que
le llevó a una exploración minuciosa del movimiento. Esta
búsqueda rigurosa se sumó a una gran pasión por la poesía,
influencia de su padre, el filósofo Joseph Noiret. Como
resultado, sus creaciones, que se remontan a 1986, combinan
la precisión de gestos con la belleza de la imagen. Las
nuevas tecnologías están muy presentes en sus creaciones en
su afán por controlar el tiempo y utilizar todos los medios
posibles para ir a lo más profundo de nuestro ser interior.
Movida por un inconformismo atroz por el mundo, esta
bailarina y coreógrafa belga pone en escena la realidad a
través de metáforas de gran belleza. Esta temporada paseará
por Andalucía su obra reciente Habitación blanca,
poema bailado inspirado en Virginia Wolf, que plasma los
mundos interiores de cuatro mujeres en un espacio donde todo
es posible.
Habitación blanca
está influenciada por la obra de Virginia Woolf, ¿qué es lo
que le inspira de la novelista inglesa?
Virginia Woolf fue pionera en los derechos de la mujer,
tenía su propia casa de edición en una época en que las
mujeres no podían entrar en una biblioteca. Woolf habla
también de la necesidad de tener un espacio propio. El
hombre tenía una oficina, pero la mujer no tenía un sitio
donde encerrarse y reflexionar. Habitación blanca va
en busca de esa habitación que Wolf reivindicaba, un lugar
donde todo es posible, una página blanca donde abstraerse y
hacer surgir mundos interiores.
La mujer tiene un papel muy relevante en su trabajo.
Desde hace un cierto tiempo, sí. En los años ochenta se
hacían muchos dúos hombre-mujer, llenos de clichés. Yo,
queriendo salir de la moda, buscaba un “ser” masculino y
femenino y mis personajes eran más bien andróginos. Trataba
también la feminidad, pero hoy lo hago de forma menos
ambigua y ahondo más en el mundo de la mujer. Creo que la
mujer es múltiple, yo misma me siento muchas mujeres y
ahondo en diferentes facetas. Aún así, no me interesan las
categorías, sino los seres ricos, llenos de sorpresas y vida
interior.
Después de varios años utilizando nuevas tecnologías en sus
piezas, en Habitación blanca la escena está vacía,
tan solo cuatro intérpretes y una mesa, ¿por qué este
cambio?
Tras ocho años experimentando con nuevas tecnologías quería
saber si podía hacer un trabajo sin ellas o si me faltaría
algo. Por el contrario, haber trabajado con estos medios me
ha permitido volver al lenguaje del cuerpo y a la presencia
de los bailarines en escena de una forma diferente.
¿Qué aportan a su trabajo artístico las tecnologías de la
imagen y del sonido?
Lo que pretendo desarrollar es lo que llamo yo una
danza-cine, un cine que se hace sobre el escenario en tiempo
real, centrado en la imagen y con escenografías abstractas.
Como, por ejemplo, en Habitación blanca, una página
blanca, donde solo hay una mesa que habla de la realidad y
desde donde se va a todo tipo de viajes imaginarios e
interiores. En el cine se pasa de una escena en la montaña a
otra en la ciudad, se dan saltos de tiempo difíciles de
plasmar en los espectáculos en vivo porque estamos en una
caja negra. Con la ayuda de las nuevas tecnologías de la
imagen y del sonido se puede conseguir esto y llevar al
espectador fuera.
¿Y cómo se inspira para hacer viajar al espectador?
Lo que más me inspira es la poesía, no hago un trabajo
realista en la escena, me inspiro en lo cotidiano y en las
relaciones entre las personas, lo humano está siempre en el
centro de mi trabajo, pero intento traspasar este mundo. Me
interesa lo interior, todo lo que no podemos ver, trabajo
sobre una cierta intimidad y profundidad del ser, poniendo
mucha atención a la imagen y a la poesía. Hoy en día la
poesía está pasada de moda, todo es rápido y hay una
constante falta de profundidad.
¿Qué le mueve a seguir creando después de 20 años de
trabajo?
Tengo la impresión de que todavía no he hecho la pieza que
quiero hacer, no he dicho todo lo que tenía que decir y esto
me motiva. Camino tranquila, me siento como una artesana,
lejos de esta sociedad de consumo y de usar y tirar,
reivindico la necesidad de una verdadera escritura y un
contenido profundo. Hay muchas cosas que me sacan de quicio
en este mundo injusto y violento, pero no quiero caer en el
grito, quiero encontrar la manera de expresarme
metafóricamente. No quiero caer en los clichés, me gustaría
tener una opinión y dar una llave para una puerta de salida.
Habitación blanca. Teatro Central (Sevilla), 25 y 26 de
enero. Teatro Alhambra (Granada), 30 y 31 de enero. Teatro
Cánovas (Málaga), 2 y 3 de febrero.
www.michele-noiret.be
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