Publicado en Susy Q 12 -  Enero/Febrero 2008

 

Daniel Abreu

En proceso de búsqueda

 

Texto: Mercedes L. Caballero

 

Se siente más director de escena que creador, y sus trabajos se alejan de facturas comerciales para ir en busca del no siempre bien entendido camino de la investigación. Su próximo montaje, Negro, una coproducción del Centro Coreográfico Galego y el Auditorio de Tenerife, se estrena a finales de enero en el Teatro Ensalle, de Vigo.

 

 

 

Cuando Daniel Abreu (Santa Cruz de Tenerife, 1976) se enfrenta a la creación de una pieza, dice saber muy poco de ella. Ni por dónde irá, ni cómo se desarrollará, ni cuándo acabará. “Siempre veo mis trabajos, y los vivo como si no fueran míos, y nunca sé cómo he llegado al resultado final”. Es posible que la obra en cuestión no esté terminada hasta un día antes del estreno. Que el acabado se parezca bien poco a lo que se imaginó en un principio. Pero siempre será testigo del sustento de su discurso: la búsqueda. No le interesa lo de contar historias concretas y hablar de estados diferentes con el lenguaje. Para él el cuerpo es la danza, y lo usa, a menudo desnudo, para explicar el movimiento en su estado más puro. “En mi trabajo, si el intérprete se está dando codazos contra la pared, no es que esté desesperado o quiera mostrar esto o lo otro, es que se está dando codazos contra la pared. Y si se tapa un ojo, pues simplemente se tapa un ojo. No hay un más allá”.

Una vez le dijeron que trabajar con él es un verdadero acto de fe, y es que Abreu se sumerge, se pierde y se enreda en la investigación, con la pasión y tesón del que no desea hacer otra cosa. “Yo no construyo baile, no monto un paso encadenado detrás de otro. Me interesa algo concreto como un gesto. A partir de ahí me pongo a construir, y es a lo que más tiempo dedico”. Sus trabajos se presentan como una muestra de la danza en sí misma como principio, nudo y desenlace, y en todos ellos, el intérprete y la relación que establece con él, aparece como pieza clave y herramienta fundamental para el desarrollo de la obra. “Necesito la sinceridad en la interpretación y pasamos mucho tiempo trabajando sobre una idea para que el bailarín la haga suya. En cuanto hay algo que reconozco, que es externo, sujeto por fuera, ya no me interesa”. Hasta la fecha, Daniel Abreu lleva más de veinte montajes a sus espaldas desde su primer solo de factura más profesional, Espera, estrenado en 2003. Dúos con Mónica García que le valieron premios y reconocimiento, colaboraciones con compañías como Matarile Teatro, coreografías de encargo como las que ha montado para Nómadas, agrupación dirigida por Roberto Torres y el Festival en Pé de Pedra… y de todas ellas, Ojos de Pez, obra estrenada el año pasado y programada con éxito por teatros y certámenes del país, ha marcado un punto y aparte en su trayectoria. “Se trata de un montaje para cuatro bailarines que ha entrado en circuitos de exhibición más amplios que donde me movía antes. Se ha programado mucho. Y además siento que con esta obra me he hecho mayor porque además de director me he convertido en empresario”. Con su nuevo trabajo, Negro, coproducción del Centro Coreográfico Galego y el Auditorio de Tenerife, la expectación está sobre la mesa. Repite Daniel Abreu bailarinas, Andrea Quintana y Anuska Alonso (integrantes de Ojos de Pez junto a Igor Calonge), y suma el trabajo de una tercera intérprete, Janet Novás, recientemente premiada con uno de los segundos premios que se han entregado en la pasada edición del Certamen Coreográfico de Madrid. Y también el cuerpo, como instrumento para el movimiento y motor de sensaciones, funciona como piedra angular del montaje. “Una pieza segmentada y rápida donde se juega con el flashback, las imágenes. Una reflexión sobre acciones cotidianas”.

Antes de comprometido y arriesgado creador, Daniel Abreu ha sido destacado bailarín de consolidadas compañías del panorama actual de la danza, y Provisional Danza, con quien sigue manteniendo una estrecha colaboración, aparece como agrupación clave en su trayectoria interpretativa. Y aunque no se considera bailarín excepcional, el lenguaje corporal de Daniel Abreu, formado en danza clásica y contemporánea, y que empezó en esto por culpa de Madonna, ha sido galardonado en varias ocasiones. El Premio a un Bailarín Sobresaliente que obtuvo en el XVIII Certamen Coreográfico de Madrid, y el Premio al Bailarín más destacado en el IV Certamen Coreográfico Maspalomas, así lo testifican.

“Algo habitual que los espectadores me suelen decir cuando ven un espectáculo mío, es que no han entendido nada pero salen emocionados. Es extraño, porque eso es lo que me pasa a mí cuando trabajo. Yo no entiendo, pero intento buscar una coherencia”.

 

Negro. Del 18 al 20 de enero en el Teatro Ensalle (Vigo). Última semana de enero en el Salón-Teatro (Santiago de Compostela). 1 de marzo en el Auditorio de Tenerife

 

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SUSY Q - 12

ENE/FEB DE 2008

 
 

 

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