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Publicado
en Susy Q 13
- Marzo/Abril 2008
Ballet de la Comunidad de Madrid / Aniversario
Ullate 20
Texto: Raquel Vidales
El Ballet Víctor Ullate cumple veinte años en plena
actividad. A Samsara y Coppélia, que continúan viajando, se
ha añadido Beethoven, título estrenado este pasado febrero
en Madrid, que en mayo inicia su gira con una función
especial en Murcia con música en directo. La guinda la pone
el Max de Honor que acaban de concederle a Ullate por su
trayectoria.

Cifra mágica, veinte años. Veinte años no es nada, pero dan
para mucho. Tiempo para aprender y tiempo para triunfar
como aquellos alumnos llamados Tamara Rojo, Ángel Corella,
Lucía Lacarra o Igor Yebra. Tiempo para clásicos como Romeo
y Julieta, Giselle, Don Quijote o Coppélia, y tiempo para
nuevos títulos como El amor brujo, Amanecer, Nostalgia o
Samsara. Tiempo, en fin, para que el Ballet Víctor Ullate se
haya convertido en un referente de la danza en España,
reconocido especialmente por el virtuosismo de sus
bailarines, la mayoría criados por Ullate.
Este año de aniversario ha comenzado con un reconocimiento:
el Premio Max de Honor entregado el pasado 4 de febrero a
Víctor Ullate en homenaje a su trayectoria. Pocos días
después se estrenaba en Madrid Beethoven, última producción
de la compañía, que nació con Ullate escuchando una y mil
veces la Sexta Sinfonía del compositor alemán, llamada
Pastoral por inspirarse en la naturaleza, de la que surge
una coreografía que transita por las diferentes etapas de
maduración del ser humano, desde que nace hasta que muere.
El programa incluye otra pieza titulada Tres, creada por
Eduardo Lao, director artístico de la formación, a partir de
tres bellas sonatas también de Beethoven.
Pero la fiesta de cumpleaños no ha hecho más que empezar. En
realidad, el plato fuerte se presentará el próximo otoño:
una selección de las diversas coreografías que Ullate ha
realizado estos años para la compañía, y que él ha preferido
que sea Eduardo Lao quien la dirija. Un homenaje al maestro
que, alejándose ya de la primera línea de fuego, cede paso a
sus discípulos.
¿Por qué la Pastoral?
Toda obra tiene que tener un sentido, no se trata de bailar
por bailar. Beethoven se inspiró en la naturaleza para
componer la Pastoral, y yo la uso para recorrer el ciclo
vital del hombre.
¿Podría tomarse como un repaso a su propia
vida, coincidiendo con el aniversario de la compañía?
No he buscado el aniversario, simplemente ha dado la
casualidad. Pero sí es verdad que hay referencias
autobiográficas porque ha sido un trabajo muy interior. Por
ejemplo, recuerdo una juventud de ilusión, como la que yo
tenía a los 17 años, siempre viajando con el ballet de
Antonio, siempre con la maleta buscando pensión, subiendo
escaleras, bajando escaleras, pero siempre con ilusión.
¿En qué fase está ahora?
En la tercera. Y quiero pensar que con cierta sabiduría.
¿Está contento?
Estoy contento porque he hecho posible el sueño de muchos
chicos que querían bailar. Y no sólo les he enseñado una
profesión, sino que también les he dado una madurez, puesto
que terminaban sus estudios y pasaban a la compañía, y esa
experiencia en la compañía les ha convertido en
profesionales.
¿Se siente mejor en el papel de maestro que
en el de coreógrafo?
Hacer una coreografía, dejarse llevar por el momento cuando
llega la inspiración, eso es un regalo. Pero el contacto
diario con los alumnos, ver cómo día a día se van
desarrollando, eso me da la vida. Es un contacto
maravilloso, sobre todo porque les ves con la ilusión de
llegar a ser algo.
¿Y los que no llegan?
La danza abarca mucho. Si no llegas a bailarín pero quieres
seguir, siempre puedes encontrar otro hueco, como maestro de
baile, repetidor o diseñador.
¿Hay mucha competitividad entre los alumnos?
Hemos tenido muchas envidias y rivalidades, y eso me ha
creado dificultades. Por ello he querido desvincularme de la
figura del director artístico, que ha asumido Eduardo Lao,
para que no se mezclen unos problemas con otros.
¿Es complicado ser director, coreógrafo y
maestro a la vez?
Es difícil. Cuando todos son de la misma escuela y tienes
que destacar a alguien, el resto lo lleva muy mal.
¿Y bailarín y director?
Para dirigir necesitas una experiencia de muchos años,
madurez. Cuando eres joven, sólo piensas en ti, pero para
dirigir tienes que pensar en los demás. Por eso tampoco
funciona que un director sea bailarín, porque el bailarín
quiere consejos y no te los va a pedir si tú eres su rival.
Me ha pasado a mí en el Nacional y le ha pasado a Duato,
entre otros a los que nos han criticado mucho por eso. No
funciona.
¿Cuál ha sido el peor momento en los 20 años
de la compañía?
Con Don Quijote lo pasé muy mal. Fue un gran éxito
artístico, pero también una ruina económica porque un gran
ballet necesita mucha inversión. No tiene sentido seguir
dándose contra la pared en ese sentido: o puedes o no
puedes. Por eso el año pasado montamos Coppélia en pequeño
formato: es un ballet clásico con menos bailarines.
¿Ha cambiado usted mucho en este tiempo?
He cambiado en gustos, formas de hacer y trato con los
demás, pero no artísticamente. Tengo más experiencia,
lógicamente, pero me sigo reconociendo en mis antiguos
trabajos. Me alegra verlos y hasta me sorprenden
positivamente. Quizá es que con la edad te vuelves más
permisivo. Te exiges y exiges, pero de otra manera.
Y la danza, ¿ha cambiado?
Sí, mucho. Antes había más ilusión, la gente era más
luchadora. Yo recuerdo que en mi época de juventud era capaz
de bailar con un dolor que no me dejaba ni caminar. Ahora,
si duele algo, no se baila. Por una parte hay que ser así,
es más realista, pero lo cierto es que antes había más
ideales, más ilusión en general. Hoy es todo más light.
Parece cansado...
Este trabajo, si lo quieres hacer bien, te exige vivir para
ello. No estoy cansado, pero quiero hacer otras cosas, no
estar siempre con la angustia de que no llego y no llego. Me
he apuntado a clases de pintura y quiero viajar. Seguiré en
la brecha de las clases, pero poco más. Todo empieza y todo
tiene su fin.
Samsara. De gira en Francia hasta el 18
de marzo. Beethoven. 29 de mayo en el Auditorio de Murcia.
www.victorullateballet.com
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