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Alain Platel / Lisi Estarás
C de la B
Texto: Matilde Cegarra
Foto: Ellen Goovaerts
No hay jerarquía pero Alain Platel es el
espíritu que mantiene en marcha el colectivo
artístico experimental Les Ballets C de la B que
reúne en Bélgica a varios coreógrafos jóvenes e
inquietos, entre ellos Lisi Estarás, que trae a
Barcelona su nueva pieza Patchagonia

Ronda los 50 y supera el metro noventa, la
cabeza coronada por ricitos plateados, Alain
Platel cuenta, sereno y sin prisa, cómo empezó
todo a mediados de los 80 en el salón de su casa
en Gante. En aquel tiempo, trabajaba como orto
pedagogo en un colegio de minusválidos y en sus
ratos libres se juntaba con su hermana y varios
amigos para crear piezas de teatro. Sólo lo
hacían para divertirse. De estos encuentros nace
su primera pieza, Stabat Mater, que marca
en 1984 el inicio de Les Ballets
Contemporaines de la Belgique (Les
Ballets C de la B). Con este nombre
rimbombante y jocoso, arranca una aventura
creativa que, con los siguientes trabajos de
Platel, La Tristeza Complice (1995) e
Iets op Bach (1998) se proyecta a nivel
internacional. Lo teatral mezclado con danza
enérgica da como resultado obras anárquicas y
eclécticas donde la naturaleza de cada
intérprete aflora sobre la escena. La familia
crece y los componentes cambian, del equipo
inicial sólo queda Platel, pero llegan Christine
de Smedt y Koen Agustijnen, coreógrafos belgas
junto a los cuales lidera hoy la parte artística
de la compañía. Las reglas también cambian, cada
coreógrafo propone su proyecto y el colectivo lo
produce. Entre otras piezas, Agustijnen realizó
en 2006 Import Export. Otros artistas
llegaron y después se fueron, como es el caso
del bailarín belga-marroquí
Sidi Larbi Cherkaoui
. De 2000 a 2006, Larbi coreografió Foi
(2003, el mismo año que Platel realizó su
célebre Wolf), Temps Fugit (2004)
y Zero Degrées (con
Akram Khan, 2006). Por su parte, Hans Van
den Broeck, estuvo en Les Ballets C de la B
hasta 2002, año en que fundó su propia compañía
Soit. El vaivén de artistas es fundamental, ya
que no quieren reivindicar ningún artista para
ellos solos. Actualmente, el colectivo está
formado por doce personas, donde técnicos,
administrativos y artistas están al mismo nivel.
No hay un repertorio de piezas y los intérpretes
son elegidos para cada producción.
Platel acaba de terminar la gira de su última
pieza vrprs, vista con éxito en varias
ciudades españolas, y presenta su documental
sobre la compañía Les Ballets de ci de là,
además prepara una nueva creación para el
próximo septiembre, mes en que también se
inaugurará un edificio para Les Ballets C de
la B.
¿Cómo
es posible empezar en el salón de su casa y
terminar llenando el Théâtre de la Ville de
Paris?
Al fundar la compañía, con mi hermana y dos
amigos, no teníamos ninguna ambición de hacerlo
profesionalmente, todos veníamos de dominios que
no tenían nada que ver con el teatro, sólo lo
hacíamos para divertirnos. Ahora es un poco
diferente. A veces me sorprende ver dónde hemos
llegado, me pregunto cómo es posible, estar en
un gran teatro como el Théâtre de la Ville en
Paris y que esté lleno.
¿Cómo funciona Les Ballets C de la B?
Les Ballets C de la B
no es una compañía como se entiende normalmente,
cuyo trabajo está relacionado a un solo
coreógrafo. Nosotros desde el principio
decidimos trabajar con varios
directores-coreógrafos, sé que a veces es
confuso, cada vez que hay un espectáculo sale el
nombre del coreógrafo junto al nombre de Les
Ballets C de la B. Actualmente no hay un
director artístico, en una época nos sentimos
obligados y nos turnábamos el cargo, en este
momento tenemos una coordinadora artística que
hace la coordinación entre proyectos.
Parece una comunidad hippie, donde todos son
iguales… algo utópico, pero parece funcionar,
¿no?
Hay muchas ventajas, por una parte está el lado
práctico, compartimos la administración y el
equipo técnico y, por otro lado, que es lo más
importante para mi, está el intercambio de
ideas, nunca trabajamos en una isla, siempre
estamos rodeados de otras personas con las que
regularmente realizamos encuentros artísticos.
Una vez al mes nos reunimos para hablar de la
compañía, de su futuro y tenemos muchos
intercambios de ideas. Desde el principio hubo
un interés muy fuerte por compartir. Dos veces
al año hacemos una asamblea general, vamos a un
sitios todos juntos dos o tres días, dormimos,
nos divertimos, son momentos muy importantes…
ahí es donde aparece el lado hippie.
Algo que intriga es que aun siendo varios
coreógrafos, cada uno con un estilo personal,
hay algo común a todos, un lenguaje que os
caracteriza…
Creo que la respuesta está en que yo no soy un
coreógrafo en el sentido literal de la palabra,
soy una persona que estimula y confronta, pero
nunca enseño movimientos a los bailarines, me
inspiro fuertemente de lo que me dan. De hecho,
cuando ellos realizan sus propias creaciones, lo
que hacen es continuar el trabajo que ya han
empezado conmigo, soy más bien yo quien me
inspiro en ellos, que ellos en mí…
¿Por qué se fue Sidi Larbi Cherkaoui en 2006?
¿le echa de menos?
Larbi fue invitado para trabajar en Toneelhuis,
una casa de creación situada en Amberes, como él
vive allí le era más fácil. Le echo mucho de
menos, pero yo sé que para Larbi estar en una
compañía como Les Ballets C de la B no
era lo mejor, es un artista muy productivo y
aquí tenía que tener en cuenta que éramos varios
y a veces tenía que esperar. Él debería tener su
propia compañía.
En el año 2000 abandonó la creación durante 4
años, ¿qué le empujó a tomar esta decisión?
Hay momentos así, me está pasando ahora también,
momentos en los que has creado demasiado y
necesitas “volver a inspirarte/alimentarte”.
Además estaba muy irritado por cómo funciona el
mundo profesional y grité muy fuerte “lo dejo”.
¿Qué es lo que le irritaba o le irrita del mundo
profesional?
El mundo profesional y el lado comercial son
difíciles de manejar, hay una presión muy
particular. Yo empecé sin ambiciones, cuando era
joven no me veía como un director conocido, y
todo el follón alrededor me irritaba. En ese
momento no supe gestionarlo, me resultaba muy
difícil decir “no”, pero durante ese período de
retirada, me di cuenta de que echaba de menos el
estudio y la gente, así que poco a poco aprendí
a saber llevar todo el follón de alrededor sin
ponerme nervioso. Ahora me siento muy tranquilo.
En esos años empezó también una colaboración con
artistas palestinos…
Sí, y hasta ahora, que acabo de volver de
Palestina. Todo empezó en 2001, los artistas
allá están muy aislados y buscaban formas de
conocer creadores europeos. Desde el principio
quise hacer algo que pudiera instalarse a largo
plazo, no sólo un viaje aislado. Desde que
llegué tuve un flechazo… es muy duro, pero viene
muy bien para poner los pies en la tierra, es
impresionante ver cómo gente en situaciones tan
difíciles encuentra la energía para hacer cosas
de gran belleza. Hasta el momento hemos ido
siempre nosotros, el próximo paso es invitar a
artistas palestinos a vivir aquí con nosotros
durante un tiempo.
Proyectos futuros para Alain Platel y Les
Ballets C de la B…
Ahora he empezado una creación que sigue la
línea de vrprs, esta vez con la música de
Bach, después voy a trabajar en un proyecto en
el New York City Opera. Luego voy a pararme y
quedarme unos años en Gante, donde están
construyendo un edificio para Les Ballets C
de la B, quiero concentrarme en cómo vamos a
utilizar el lugar, queremos estimular a los
jóvenes bailarines y coreógrafos talentosos de
aquí y apoyar su trabajo.
¿Qué piensa que hace único su trabajo y el del
colectivo?
Yo me inspiro de dónde vengo, de lo vivido, de
Gante, de la gente que he conocido y con la que
he trabajado y de ahí sale algo, que puede ser
llamado un estilo o más bien, una elección… yo
hago elecciones todo el tiempo, de lo que veo en
los ensayos, hay elementos que cojo y otros que
dejo, quizás esto puede ser visto como un
estilo, pero no sabría definirlo dentro del
contexto de la danza europea. Lo vivo de una
manera muy simple, en mi estudio …me encanta, me
apasiona lo que hago.
www.lesballetscdela.be
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Los impostores
“En medio de estas soledades, sin que exista
cerca ningún objeto atrayente, se experimenta
una indefinida pero poderosa sensación de placer”
Darwin sobre la Patagonia.
Tras bailar danza clásica y estudiar para
asistente social en su Argentina natal, Lisi
Estarás (Córdoba, 1971) estuvo cinco años en la
Batsheva Dance Company en Israel. En 1998 entró
en Les Ballets C de la B con Iets op
Bach, de Alain Platel. “Este espectáculo
marcó mi carrera, por primera vez pude hacer
cosas que me interesaban, la danza junto a la
teatralidad, y esa búsqueda interna que Alain
tiene …”. A Platel también le interesó Lisi y
la volvió a llamar para Wolf y vrprs
y Sidi Larbi Cherkaoui la tuvo en su equipo en
Tempus Fugit. “En Les Ballets hay que
distinguir quién trabaja en Les Ballets y para
Les Ballets, los intérpretes trabajamos por
proyecto, nunca hay compromiso”, explica.
“Platel renueva casi siempre a los bailarines,
como utiliza la naturaleza de la persona, lo que
la persona es, necesita todo el tiempo gente
nueva”. Ahora, como coreógrafa invitada, Lisi
presenta su primera gran producción,
Patchagonia. “El trabajo de Alain instiga a
que empieces tu búsqueda, él da temas pero la
danza la hacemos nosotros, la mayoría de los
intérpretes han seguido después desarrollando su
trabajo, es muy bonito y generoso”. En
Patchagonia los cuatro bailarines, con los
que Lisi ha trabajado en otras producciones de
Les Ballets, se encuentran en un paisaje
desértico, no se sabe de donde vienen y no
tienen a donde ir. “La Patagonia es el gran
vacío, por eso la gente en el escenario está muy
expuesta, no tiene donde esconderse”. Para Lisi,
la Patagonia es un lugar imaginario, donde nunca
ha estado, de ahí el cambio en la ortografía del
nombre. “Llevo años obsesionada con la Patagonia
argentina, especialmente por Darwin, no sé si
llegué a Patagonia por Darwin o a Darwin por
Patagonia. En un principio me interesó la
búsqueda de la felicidad en un lugar así,
después fue cambiando alejándose bastante de esa
idea de felicidad”. También hay tres músicos en
la escena. “La música en vivo es muy importante,
viniendo de Córdoba el folklore es algo que me
emociona, pero es una música sin nacionalidad,
no pertenece a un lugar, como los intérpretes,
que no tienen identidad, durante la pieza te
preguntas de dónde vienen los personajes… son
todos unos impostores”. Lisi viaja ahora con
Patchagonia, que espera pueda verse pronto
en Argentina, mientras vuelve a trabajar con
Platel en su nueva creación. Además, presentará
en el Mercat de les Flors, el documental Les
Ballets ci de là, donde Platel va en busca
de la esencia más humana de la agrupación belga.
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