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Publicado
en Susy Q 1
- Marzo/Abril 2006
El lago de los cisnes
EL MITO DEL
CISNE
Texto: Carlos Paolillo Foto:
Patrick Baldwin
Toda la
trouppe del English National Ballet, una de las más
prestigiosas compañías de repertorio del mundo, llegará en
pleno al Teatro Real de Madrid, para presentar del 19 al 25
de abril ‘El lago de los cisnes’. La ocasión parece propicia
para revisar la trascendencia de este ballet ideado por
Petipa, Ivanov y Tchaikovski en el prolífico siglo XIX

El lago
de los cisnes
quizá sea el icono de mayor valor universal de la danza
escénica occidental. La célebre obra de Marius Petipa, Lev
Ivanov y P.I. Tchaikovsky, hoy más que nunca, se exhibe como
símbolo fundamental y arquetipo ineludible del código
académico en la danza.
A ciento diez años de la primera representación oficial de
este emblemático ballet, recreador de una historia de amor
trágico inspirada en leyendas y tradiciones antiguas de
Oriente y Occidente, la obra se aprecia como un verdadero
hito, revelador de los ideales estéticos de toda una época,
estrechamente vinculados con específicos patrones culturales
y circunstancias sociopolíticas puntuales: la Rusia zarista,
poderoso centro mundial del ballet en la segunda mitad del
siglo XIX, fastuoso y brillante, influyente y determinante.
El escaso éxito inicial de El lago de los cisnes marca
su historia. Antes de su inmortalidad, la obra vivió
momentos oscuros signados por versiones fallidas e
interpretaciones desajustadas por parte de sus diferentes
protagonistas. Así, antes del 15 de enero de 1895, fecha que
indica el estreno del Lago en el Teatro Marinsky de
San Petersburgo, ya había intentado al menos cuatro puestas
en escena previas, pertenecientes a distintos coreógrafos,
incluyendo la preliminar debida a Ivanov, conocida después
como el segundo acto de la obra, todas a partir de la música
de Tchaikovski. Una aproximación a El lago de los
cisnes tras la búsqueda de su esencialidad y su
síntesis, permite indicar que este título evidencia
magistralmente la sagacidad coreográfica de Marius Petipa,
que aportó al ballet académico una concepción coreográfica
desarrollada dentro de un entramado escénico disímil y
complejo, caracterizado por un elevado énfasis en el
virtuosismo técnico y la inclusión de ligeras, coloridas y
numerosas danzas de carácter. Ivanov, por su parte, recreó
con grandeza la esencia poética y dramática del Romanticismo
en la danza, pleno de bosques encantados, sugerentes claros
de luna e inquietantes seres sobrenaturales.
Como símbolo eterno y emblema esencial del ballet universal,
surge el doble personaje de Odette-Odile en sus versiones de
cisne blanco, cisne negro, dentro de El lago de los
cisnes. Rol máximo y cimero. Reto desproporcionado y
obligante, únicamente reservado para pocas bailarinas
escogidas por la historia: Pierina Legnani, primera en
representar al dual personaje, Anna Pavlova, Olga
Spessivtzeva, Alicia, Markova, Galina Ulanova, Margot
Fonteyn, Alexandra Danilova, Maya Plissetskaya, Alicia
Alonso y Natalia Makarova.
Otras lecturas
Luego de Petipa – Ivanov, muchos han sido los coreógrafos que
han abordado la mítica obra. Son todas versiones que han
tomado el fantástico relato original para realizar
aportaciones más centradas en aspectos meramente formales
que conceptuales. Se han interesado desde Alexander Gorski,
apenas iniciándose el siglo XX y Mikhail Fokine para los
Ballets Rusos de Diaghilev, hasta George Balanchine, John
Cranko y Rudolf Nureyev.
Pero será la interesante versión de Frederic Ashton (1904 -
1988), revisada por Derek Deane, la que se verá en Madrid.
Ashton, cuya musa y estrella fue Margot Fonteyn, siempre
tuvo gran debilidad por la pureza académica de Petipa, aún
cuando sus creaciones llevan el sello inconfundible de su
estilo coreográfico marcado por cierta sensualidad en las
formas. Como coreógrafo y bailarín estuvo vinculado durante
35 años al Royal Ballet, de Londres, y hacia finales de los
años cincuenta comenzó a experimentar con los grandes
clásicos. Y sin violentarlos en su esencia académica y
conceptual, hizo sus propias aportaciones a títulos claves
del repertorio como Cenicienta, La Bella Durmiente o
este Lago de los Cisnes, que sigue vigente en los
cuerpos de los bailarines del prestigioso English National
Ballet.
Icono imperecedero, El lago de los cisnes, ha
interesado también a coreógrafos inscritos dentro de las
corrientes más contemporáneas del ballet. Mats Ek, en los
años 80 para el Cullberg Ballet, de Suecia, y el desenfadado
Matthew Bourne, durante los 90, para su compañía New
Adventures, han procurado un nuevo discurso ideológico y
estético a partir del Lago, en el cual subyace, no
obstante, su inextingible espíritu clásico.
Trágico y romántico. Lírico y brillante. El lago de los
cisnes continúa siendo el mito indestructible.
El lago
de los cisnes por el English National Ballet se verá en el
Teatro Real, de Madrid, del 19 al 25 de abril.
www.teatro-real.com
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ENB
Se llamó
originariamente Festival Ballet. Sus fundadores fueron los
míticos bailarines Alicia Markova y Anton Dolin, quienes en
1950 concibieron una agrupación artística que aspiraba
sintetizar el más puro espíritu de la escuela inglesa de
ballet. Desde hace cincuenta y cinco años, el English
National Ballet (ENB) responde a este ideal, manteniendo la
rigurosa tradición del ballet académico e intentando nuevas
posibilidades estéticas para la danza clásica en un mundo
tecnológico y globalizado.
Junto al Vic Wells Ballet, Sadler’s Wells Ballet, Rambert
Ballet y Royal Ballet, integra el cuerpo de instituciones
artísticas que a lo largo de la historia ha preservado,
investigado, proyectado y dinamizado el valioso patrimonio
que representa el ballet británico, surgido a la luz de las
nuevas vanguardias creativas que asombraron e incomodaron al
mundo occidental durante los primeras décadas del siglo XX.
El English National Ballet es depositario del legado ofrecido
por las luminosas figuras de Ninette de Valois - la
legendaria bailarina del los Ballets Rusos de Diaghilev -
Frederick Ashton, Alicia Markova, Anton Dolin, Margot
Fonteyn y Robertt Helpmann. La importante compañía
londinense atesora esa valiosa herencia e indaga nuevos
caminos expresivos para la danza inglesa en el
interdisciplinario siglo XXI.
www.ballet.org.uk
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