Publicado en Susy Q 2 -  Mayo/Junio 2006

Compañía Nacional de Danza

DUATO VUELA

 

Texto: Omar Khan        Fotos: Pedro Arnay

Nacho Duato ha sido vestido por CH Carolina Herrera. Estilismo: José Vico. Maquillaje y peluquería: Mariluz Cabrer

Alas es el nombre de la nueva coreografía que Nacho Duato, ésta vez junto al director teatral esloveno Tomaz Pandur, estrena esta temporada con la Compañía Nacional de Danza. Sobre ella, sobre su trabajo, sobre la danza y sobre muchas otras cosas ha hablado con Susy Q.

 

Nacho Duato vive hoy un espléndido momento profesional y creativo. La Compañía Nacional de Danza (CND), que dirige desde hace ya 16 años, está en la cima. Hace apenas unas semanas estuvo en Japón, donde recibió ovaciones incluso de la princesa nipona que fue a ver su espectáculo. Su agenda de 2006 está llena. Se prepara para el estreno absoluto de su pieza Alas, en Santander, el 28 de abril. En mayo estará en Alemania, Zaragoza y México, donde hará una gira. San Sebastián y Praga en junio. Mérida y un par de ciudades francesas en verano. Lyon en septiembre. Y le esperan en Sao Paulo y Pamplona a final de año, después de otro estreno absoluto, en Madrid, este noviembre, mes en el que la compañía tótem planetaria, el Ballet de la Ópera de París, estrenará su emocionada pieza sobre el mundo de las drogas, White Darkness (2001). Paralelamente, la Compañía Nacional de Danza 2, la agrupación junior que fundó en 1999 y que co-dirige junto a Tony Fabre, tampoco para y entre sus presentaciones en Austria, Italia y Alemania, volverá este verano al prestigioso festival norteamericano Jacob’s Pillow, donde les adoran. Se trata de la única compañía que ha repetido consecutivamente en este evento veraniego de solera, quizá uno de los más importantes del mundo.

Lejana y borrosa queda ya la huracanada polémica que acompañó la llegada del coreógrafo valenciano a la dirección artística de la CND, en 1990. Fueron tiempos ciertamente crispados y su propuesta de vuelco de timón a una compañía fundada en 1979 que originalmente era clásica, y que habían dirigido, entre otros, Víctor Ullate, María de Ávila y la legendaria Maya Plisetskaya, no fue bien recibida. Duato no era demasiado conocido por aquí aunque tenía una trayectoria de casi dos décadas triunfando como bailarín y coreógrafo en el extranjero. Venía con la mente fresca y traía ideas innovadoras como seguir el modelo del Nederlands, la compañía que dirige su maestro Jiri Kylián, en Holanda, donde se formó.

Su estilo neoclásico y sus ideas vanguardistas se miraron con recelo. Pero hoy, a 16 años de aquello, la agrupación luce fuerte y vital, ofrece un promedio de 140 funciones al año por todo el mundo, realizando entre siete y ocho estrenos, y pasea un imponente repertorio sustentado en las piezas de Duato y un buen puñado de obras de prestigiosos coreógrafos del paisaje internacional como el mismo Kylián, Ohad Naharin, Mats Ek o William Forsythe, entre otros.

Pero lo que mantiene más ocupado a Duato ahora mismo es Alas. En ella volverá a bailar (cada vez baila menos) y encima, será la primera vez que él y los de la compañía usen la voz para recitar los textos que Peter Handke escribió originalmente para la película El cielo sobre Berlín (Wim Wenders, 1987), en la que lejanamente se basa la propuesta. Es también la primera vez que Duato colabora con otro artista. Se trata del director de escena esloveno Tomaz Pandur que, hace apenas unos meses estrenó con el Centro Dramático Nacional, en Madrid, su pieza Infierno, extracto de una trilogía inspirada en La Divina Comedia, de Dante. En Alas, Nacho Duato interpretará a ese ángel que viene a la Tierra y queda seducido por la forma de vida de los humanos.

 

¿Cómo surge la idea de colaborar con un artista que viene del teatro?

Tomaz Pandur es un gran fan de mi trabajo, y viceversa. Tiene fotos, todos mis vídeos y siempre me dice que lo que hacemos tiene mucho en común porque su teatro está muy cercano a la danza. Originalmente, quería que participara en su obra Infierno pero yo no pude por falta de tiempo. Luego empezamos a trabajar juntos sobre el proyecto de Orlando [la novela de Virginia Wolf] pero al cabo de seis meses descubrimos que no era un tema para danza. Además, yo hacía de Orlando y era muy complicado coreografiar y ser el protagonista, era demasiado. Además, no me gusta destacar por encima de mis bailarines. Surgió entonces la idea de El cielo sobre Berlín y así nació Alas. La película es solamente un punto de partida, luego todo es más abstracto. Nuestra creación habla sobre el paso de la tierra al cielo, sobre la vida, la muerte ... en fin, digamos que las grandes incógnitas de la existencia.

¿Se siente cómodo trabajando a cuatro manos?

En realidad Alas es más danza que teatro. Tomaz dirige el aspecto más teatral, como cuando los bailarines usan la voz, y me dirige a mí en los monólogos. Yo intervengo en la parte teatral de la propuesta, aportando ideas o matizando la actuación de los bailarines o incluso mía,y él también hace sugerencias en lo coreográfico. Para nosotros, integrantes de una compañía de danza y bailarines por naturaleza, es la primera vez que hablamos sobre un escenario pero, en definitiva, la voz es un apoyo más. Personalmente, yo sí que he hecho antes teatro y cine, así que no me da miedo hablar. Tampoco se trata de una pieza de Shakespeare. La voz, como digo, es un instrumento más a la hora de interpretar.

¿Está en una búsqueda con la compañía? ¿Intenta ahora apuntar hacia lo teatral?

He hecho mucho ballet y es bueno plantearse cosas nuevas y aprender de ellas. Hacer una y otra vez Arenal [1990] o Jardi Tancat [su primera coreografía, montada para el Nederlands, en 1983] no tiene sentido pero una obra como Herrumbre [2004] sería imposible si no estuviera antes Arenal o Jardi Tancat. Es una evolución muy lenta pero importante. Romeo y Julieta [1998] era narrativa, Herrumbre, mucho más teatral. Son pasos que he ido dando y que configuran una evolución. Así que este acercamiento a un terreno más dramático es simplemente una incursión en un registro diferente que permita ampliar nuestro vocabulario y nuestra comunicación artística.

¿Cómo es su relación con el medio de la danza en España?

Sinceramente, creo que mi relación con el medio de la danza es muy poca. Sin embargo, mantengo una extraordinaria relación con el Real Conservatorio Superior de Danza y su directora Virginia Valero. Por ejemplo, los alumnos del Conservatorio estudian mi repertorio. Les he cedido ballets, algunos de mis bailarines forman parte de su equipo de profesores. Saben que lo que quieran de mi lo tienen. Lamentablemente, aparte de eso me encuentro dejado un poco de lado. No sé si es envidia o ignorancia pero no cuentan conmigo ni para galas ni para festivales. Debe ser que para los clásicos soy muy moderno y para los modernos soy muy clásico. Y aunque no le doy ninguna importancia, es cierto que he tenido atención mediática y soy una persona popular y en el fondo no sé si ha perjudicado mi relación con el medio.

Tiene fama de polémico…

Digo lo que pienso pero no miento. Te podría haber dicho que mi relación con el medio es fantástica pero no es lo que creo. No es mentira cuando me meto con la [ex] ministra Pilar del Castillo diciendo que no venía a mis espectáculos. Es la verdad: no venía. Los príncipes en 16 años no han venido a ver a la compañía. No me parece bien. Ahora, en mi estreno en Tokio, ha estado la princesa de Japón y eso marca una diferencia. 

¿Cree que España necesita una compañía de ballet clásico?

Surgirá si se necesita. No sé si hay necesidad, infraestructura o dinero, porque una compañía de repertorio cuesta tres veces más que ésta. Eso, en cualquier caso lo tendría que decir la ministra pero una buena compañía clásica no se hace con tres bailarines que triunfan en el extranjero. Necesitas un buen cuerpo de baile, profesores, una infraestructura. Me parece bien que los que triunfan fuera vengan y la pidan. Ellos me parecen inteligentes y buenos bailarines pero ¿qué van a pedir, que por sus caras bonitas los pongan de directores? Creo que se equivocan. Yo tenía 18 años trabajando en el extranjero cuando me llamaron para dirigir esta Compañía y no vine aquí a pedir nada. Me llamaron.

Hace ya 16 años que está al frente de la compañía ¿qué balance saca tras la polémica de su llegada?

El balance es muy positivo. Han pasado 16 años y aquí sigo. La Compañía Nacional de Danza es una extraordinaria embajadora de este país, llena teatros y el público la sigue con entusiasmo. No puedo pedir mayor recompensa a estos largos y duros años de trabajo. El tiempo me ha dado la razón. Han pasado los años y aquí sigo de director, haciendo con mi compañía lo que nos gusta, trabajando en un ambiente fantástico con bailarines maravillosos procedentes de 20 países. Me levanto cada mañana deseoso de verlos bailar. Son creativos, inquietos, gente abierta a la que le gusta compartir. Adoro a mis bailarines. Cada vez más. Son mi motor, mi inspiración, el motivo de que cada mañana me levante y vaya a los estudios con ilusión.

¿Le da importancia a las críticas?

Me da exactamente igual. No las leo. Pienso que un creador no puede estar influenciado por la crítica de un señor. Me importa el público. También me importa la opinión de mis colegas. Pero en algunas ocasiones recibo críticas de gente joven que dicen unas cosas rarísimas de mi Compañía. No les contesto, por supuesto. Tengo casi 50 años, he bailado mucho y coreografíado un buen puñado de ballets, he recibido muchos elogios y galardones de personas y entidades prestigiosas dentro de este mundo nuestro de la danza. No creo que a estas alturas tenga que demostrar nada. Yo sólo creo en el trabajo. Me parece una falta de respeto. 

La compañía suele montar obras ya estrenadas de coreógrafos internacionales pero el año pasado Mats Ek [ex director del Cullberg Ballet, de Suecia] hizo Aluminio expresamente para su agrupación y ahora vendrá Wim Vandekeybus [director del colectivo belga Ultimavez] a montar una que estrenará en noviembre. ¿Está intentando que vengan los coreógrafos en exclusiva en vez de comprar obras suyas ya estrenadas?

A Mats Ek me costó seis años convencerlo. Lo hizo porque estaba libre y lo entiendo. Yo mismo no hago ballets para otras compañías, salvo con el American Ballet Theater porque me gusta Nueva York y trabajar con sus bailarines que en muchas ocasiones son estrellas. Pero entiendo que es muy difícil. Por eso suelo incorporar obras ya estrenadas de Jiri Kylián o William Forshyte. Aunque también me critican por eso, dicen que son siempre los mismos pero ¡menudos mismos! También me gusta estimular a la gente de la compañía. Patrick de Bana, que estuvo aquí, tiene compañía propia. Nicolo Fonte está coreografiando por todo el mundo, Yoko Taira hace sus trabajos y ahora un bailarín de la uno, Gentian Doda, estrenará con la dos. 

La compañía tiene una fuerte presencia internacional que por la prensa de aquí se difunde poco…

Acabo de llegar de Japón donde dedicaron una semana a mi trabajo en la Ópera de Tokio y aquí nadie se ha enterado. La verdad es que estoy cansado de tener que hacer yo el esfuerzo. Me decía en estos días Tony [Fabre] que coincidían representaciones de obras mías en cinco países distintos el mismo día. Viajamos mucho y viajaríamos más de haber dinero. Pienso que la prensa presta muchas veces atención a eventos más populares. Cualquier lío político o social de importancia te roba el espacio. El arte, y la danza en particular tienen poco espacio. Pero estamos mejorando, eso sí es cierto.

Ahora que muchas obras anteriores suyas se incorporan a La 2 ¿no se siente tentado de cambiarlas?

Nunca cambio nada. Si aquello está mal parido es que está mal parido. Estará mal siempre. Si no me gusta algo que he hecho trato de solucionarlo en otro trabajo.  

¿Se arrepiente de algún trabajo?

No me arrepiento ni me avergüenzo de lo malo que haya hecho. Uno no hace esto para que salga bien sino por convencimiento, por amor. Por ahí hay gente muy atrevida y cuando veo ciertas cosas, siento que no hay razón alguna para arrepentirme de nada de lo que haya hecho. 

Sus complejos pasos a dos son célebres ¿no se agotan sus posibilidades?

Acabo de hacer un paso a dos, que forma parte de Alas, y es distinto a todos los demás. Por supuesto que se podría decir que recuerda al de Raptus [1988] por ejemplo, que era así tan animal, pero nunca es igual. Siempre descubro cosas. Si tu imaginación no se agota, la danza tampoco. El problema viene cuando se agota la inspiración. 

Planes, proyectos…

Ahora para noviembre montaré algo con música de Mozart y está lo de Vandekeybus pero no se estrenarán juntas porque coincide con el estreno de White Darkness con el Ballet de la Ópera de París. Hace 10 años que me vienen pidiendo que les monte una obra. Y seguían queriendo una creación pero los convencí de montar White Darkness con la promesa de que otro año, a lo mejor, les montaré una pieza. El New York City Ballet también me ha pedido pero no he querido porque ya trabajo con el American Ballet Theater. Esto es importante para la compañía, es como una labor de marketing. La gente ve tu trabajo con otra compañía y te conocen, así que luego te contratan más fácilmente.

Alas. 28 y 29 de abril: Palacio de Festivales de Santander / Del 4 al 7 de mayo, en el Stat Auto Volkswagen, de Wolsfsburg (Alemania) / 14 y 15 de junio, en el Kursaal, de San Sebastián.

 

 

 

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