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Publicado en Susy Q 24 -  enero/febrero de 2010

 

Danza contemporánea en Andalucía

ANDALUCÍA HIERVE

 

Están pasando cosas en Andalucía con la creación dancística contemporánea. Aumenta la producción, surgen nuevos marcos para la exhibición, se consolidan otros, y la proyección nacional de los espectáculos hechos en esta comunidad se ha visto incrementada. Pero, ¿realmente es tan buena su salud? Repasamos las claves de este dulce momento con algunas voces destacadas del quehacer dancístico andaluz.

 

Texto:  Mercedes L. Caballero  

Foto: Ruven Afanador. Mil besos. Escuela Flamenca La Farruca

 

                                                               

  

 

 

Una breve radiografía

La danza contemporánea, concebida en su perfil más puro o como base para la creación de proyectos interdisciplinarios, encuentra actualmente en Andalucía uno de los mayores focos creativos del mapa nacional. Y de entre todos los marcos necesarios para que una propuesta vea la luz, el de la creación, se presenta efervescente. Compañías consolidadas, nuevos creadores, quienes llegaron a Andalucía para quedarse y quienes se fueron pero mantiene lazos, o incluso regresaron. Todos contribuyen a este aumento en la productividad dancística que aquí se trata. Por otro lado, también las nuevas  iniciativas relacionadas con la exhibición, como festivales, plataformas, espacios y nuevas formas de difusión de la danza, indispensables en la proyección de un trabajo, cooperan en este crecimiento. El de una disciplina, hasta no hace mucho, casi invisible en Andalucía. Pero eso lo decimos quienes vemos la escena desde fuera. Quienes apreciamos una mayor presencia de creaciones andaluzas en carteleras de danza contemporánea de dentro y fuera de esta comunidad. ¿Cómo se vive este momento desde dentro? ¿Coinciden sus protagonistas con esta lectura? La mayoría de las voces consultadas, todas ellas claves en la danza contemporánea de Andalucía, aunque no estén todas las que son, responden afirmativamente a la pregunta y convergen en la disertación que asevera un tiempo mejor para la creación dancística contemporánea, casi toda ella centralizada irremediablemente en Sevilla. Aunque no toda. Alberto Huetos, bailarín, coreógrafo, director de su compañía Madrépora y del departamento de danza del recién inaugurado Centro Municipal de Artes Escénicas de Jaén, trabaja desde esta otra ciudad andaluza. “Yo hablaría de un momento de crecimiento y un periodo de auge. Hace unos años la danza contemporánea andaluza no estaba considerada fuera de ámbitos estrictamente locales. Ahora se da un impulso con el que se está consiguiendo situarla a la altura de otras regiones”. Isabel Vázquez, directora del departamento de danza del Centro de Artes Escénicas, profesora del Centro Andaluz de Danza, productora de sus propios espectáculos desde Excéntrica, y comprometida con la danza en Sevilla, donde nació, desde hace más de 20 años (“pertenezco al pleistoceno de la danza andaluza”), corrobora esta reflexión. “Creo que actualmente se da una mayor proyección de los trabajos realizados en Andalucía. Antes éramos muy kamikazes y trabajábamos sin ayudas ni espacios. Sin embargo, las ganas y la creatividad eran las mismas de ahora”. También Guillermo Weickert, coreógrafo, actor y director de escena independiente y andaluz (nacido en Huelva), considera reseñable el momento actual de la danza en Andalucía, para él, fruto de un largo y trabajoso camino. “No creo que esta creatividad, que antes partía más de la gente de teatro y del ámbito de la performance, haya surgido por generación espontánea, sino que ha sido el resultado del caldo de cultivo de algunos creadores, gestores y visionarios en general que llevan luchando aquí contra viento y marea”. Y Juan Luis Matilla, bailarín, coreógrafo y “empresario”, recientemente galardonado con el primer premio del Certamen Coreográfico de Madrid, nacido en Salamanca y afincado en Andalucía desde hace seis años al frente de su agrupación Mopa. “En cierto modo, es una época dulce porque están saliendo y avanzando muchos proyectos muy distintos y con propuestas de una gran variedad. Hay mucha inquietud, pero las dificultades son las mismas de siempre o peores”.

De acuerdo, ya tenemos una radiografía aproximada del burbujeo actual en creación de danza contemporánea en Andalucía. Y también un “pero”, introducido por Matilla, que se repetirá en muchas de las voces consultadas. Veamos ahora cuáles son los principales elementos y apoyos que han contribuido en el desarrollo de este momento de cierta efervescencia.

 

Algunas claves de lo que hay

Iniciativa, apuesta y patrocinio se presentan, sin lugar a dudas, como factores clave del fomento y la consolidación de un proyecto. Y, al respecto, y en el tema que nos ocupa, todas las voces consultadas coinciden en dar varios nombres, abanderados durante años de la lucha por el reconocimiento que la danza contemporánea en Andalucía comienza a tener. Uno de los que más se repiten es el de María González, directora de la Muestra Internacional de Danza Contemporánea, Mes de Danza de Sevilla, coordinadora del Hervidero en Cádiz, plataforma de apoyo a la creación, y mujer infatigable (y francesa) vinculada con la danza en Andalucía desde hace 19 años. “Creo que en el momento que estamos viviendo influyen factores como el de más movilidad de los creadores; el retorno de algunos coreógrafos, la tendencia a las colaboraciones y ¡por fin!, la programación de compañías andaluzas en el Teatro Central de Sevilla. Por otro lado, no está bien que yo lo diga, pero creo que el Mes de Danza en sus 16 años ha contribuido de manera efectiva a la creación de públicos para este arte”. El público. ¿Se puede pensar en algún factor más destacable que éste para el crecimiento de la danza? Seguramente sí, pero no hay pero que valga en reseñar su importancia a la que también alude Salud López, otro de los nombres que más han destacado al consultar sobre el apoyo ofertado. Creadora, bailarina, gestora, y directora del recién inaugurado Pista Digital, nuevo espacio para el intercambio y el encuentro en Sevilla, Salud lo ve así: “Creo que entre los elementos que han contribuido a este crecimiento se encuentra una mayor demanda por parte del público de danza, y de organismos y espacios que exponen estas creaciones. En este sentido destaca el Mes de Danza de Sevilla y Endanza. De todas formas, yo no hablaría de efervescencia creativa. Aunque sí hay intentos, no deja de pesar sobre la danza un entorno mortecino”. Hablaremos después de esto. Ha mencionado Salud el espacio Endanza. Centro de indiscutible importancia para la formación, creación y exhibición de la danza en Andalucía, creado en 1999 y con otra mujer al frente, Isabel Blanco, que lleva más de 20 años coordinando actividades culturales en Sevilla, y 10 dedicada en exclusiva a la danza. “Entre esos factores de los que hablamos creo que está la creación de la Asociación Andaluza de Danza, el nacimiento del Mes de Danza, el Festival Itálica, la programación del Teatro Central, la apertura de Endanza, y el tímido apoyo de la Administración pública. Es fundamental promover estructuras y programas que favorezcan y acompañen a los procesos de creación. Poder disponer de un espacio donde probar, ensayar y equivocarse”. Desde la Administración pública trabaja Juana Sánchez como jefa del área de danza de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y, desde 1994, fecha en la que se creó el Centro Andaluz de Danza, desarrolla su labor a favor de esta disciplina en la comunidad andaluza. En la actualidad, en todo lo relacionado con ayudas, circuitos, festivales, etcétera, como los programas de danza en la Universidad y en los museos, en marcha desde 2006, la Muestra de Danza de Andalucía (MUDA) que se desarrolla en Málaga desde hace tres años, y el Certamen Nacional Coreográfico y de Interpretación en Sevilla. “Pienso que algunos de los elementos que han favorecido este crecimiento se encuentran en las salas que realizan programación de primer nivel como los Teatros Central (Sevilla), Cánovas (Málaga) y Alhambra (Granada); festivales como el Mes de Danza de Sevilla y la programación de Endanza, que ahora se exhibe en el Centro de Artes de Sevilla (CAS). Además, desde la Junta de Andalucía, se está realizando un importante esfuerzo como, por ejemplo, el que se haya conseguido un presupuesto para la danza, independiente de otros departamentos y que la danza tenga además un lugar en todas las programaciones y eventos que se realizan desde nuestra institución”. Continuamos con el listado de féminas protagonistas de la formación y exhibición de danza en la comunidad andaluza para hablar de Blanca Li, bailarina, coreógrafa y directora del Centro Andaluz de Danza en la actualidad, granadina de nacimiento y a caballo en su día a día entre París (lugar donde se ubica su compañía) y Sevilla. “Sinceramente, creo que en estos tres años en los que llevo dirigiendo el Centro Andaluz de Danza ha subido el nivel. Cada vez viene más gente a las audiciones y se empieza a conocer lo que hacemos. Intentamos que sea una escuela dinámica, con actividades que favorecen a los alumnos pero también a los coreógrafos a quienes se les da barra libre para crear. Esperamos llegar a la creación de un centro coreográfico. Ahora es sólo una idea, pero se intenta rescatar el pabellón del siglo XX de la Expo, en La Cartuja, y retomar ese espacio para convertirlo en un centro activo de danza”.

Es evidente, pues, y todo parece apuntar en esa dirección, el destacable momento que vive la danza contemporánea andaluza. A través de sus creadores más jóvenes y de aquellos que llevan décadas trabajándola. Con festivales y escenarios de larga trayectoria y los que van surgiendo. Con espacios de siempre y de reciente inauguración para el encuentro y el diálogo. Casi todas las voces consultadas confirman esta disposición. Pero también todas ellas, esta vez sin el casi, quieren poner otro acento en todo aquello que falta por hacer.

 

Algunas claves para que haya más (y mejor)

Desde un primer momento, los contras con los que vive la danza contemporánea, en este caso en Andalucía pero seguramente extrapolable a otras comunidades autónomas, han ido apareciendo en las voces protagonistas de esta disciplina y de este reportaje. Aunque conscientes del buen momento que se vive, creadores, gestores y programadores no quieren dejar de señalar las condiciones en las que este crecimiento se produce. Salud López y Juan Luis Matilla lo apuntaban desde un comienzo. Manuela Nogales, bailarina, coreógrafa y profesora nacida en el País Vasco, y que trabaja en Andalucía desde 1991, se muestra rotunda con el tema. “Creo que se está perdiendo el horizonte de lo que supone hacer danza con mayúsculas. Se están haciendo muchas cosas, es cierto, pero que se podrían estar haciendo mejor, es aún más cierto. Estamos entrando en terreno peligroso porque con mínimos recursos se producen resultados, y esto es una realidad que se acepta. Creo que incluso el propio sector se acomoda a este trabajar con pocas condiciones y pocas exigencias”. Para Víctor Zambrana, artista andaluz que trabaja dentro y fuera de la comunidad (“me mantengo en la posición de satélite, viendo las cosas con distancia, que es la misma que practico también con la danza en Cataluña y otras comunidades autónomas”), las carencias actuales pasan por “la falta de inversores privados y mecenas, en la danza y las artes en general”. Isabel Vázquez apunta a la escasez de distribuidores y de “educación y sensibilización de los programadores de la comunidad”; la mejora de los circuitos de exhibición “y la responsabilidad de programadores, gestores e instituciones públicas”, son las principales mejoras a tener en cuenta, según Alberto Huetos; Juan Luis Matilla habla de incomprensión laboral, “somos un sector muy incomprendido y desprotegido”; para María González son las Administraciones públicas las que deberían intervenir en una mayor difusión y exhibición para pasar a una visión más internacional. “La MUDA debería plantearse invitar a programadores nacionales e internacionales y no sólo de ciudades andaluzas”. Por su parte, Juana Sánchez resalta “la falta de infraestructuras, de mercados, de capacidad de gestión y la falta de recursos propios de las compañías, tanto materiales como humanos”. Isabel Blanco lo resume de manera más categórica. “Estamos lejos de un apoyo real que pueda contribuir al desarrollo de la danza contemporánea de forma natural. Hay unas ayudas a la producción, manifiestamente insuficientes, al igual que para la exhibición y la difusión. El concepto de ‘creación’ no existe dentro de la normativa que regulan las ayudas. Y fundamentalmente no hay ni ha habido un proyecto integral estructurado para el desarrollo de la danza en Andalucía”. Una idea, esta última, que Salud López, junto a otros coreógrafos intentaron configurar hace años. “Creamos el proyecto Corporativo de Danza, cuyo eje fundamental era hacer posible que funcionara una compañía estable, con un elenco estable, un entrenamiento regular y donde pudieran participar diferentes creadores, pero no tuvo el apoyo suficiente. Quizá renazca algún día”. Unas lagunas, carencias y dificultades, que si bien empañan el nivel de creación actual, no consiguen imponerse ante la dedicación y el esfuerzo. Al menos de momento. “Es época de seguir trabajando, de tener fe y de no rendirse. Es época también de unidad y de crear una conciencia común más elevada con el objetivo de abrir fronteras y no cerrarse. Trabajar para que este país sea un ejemplo de diversidad cultural (porque lo es) y de diálogo entre comunidades”, concluye Víctor Zambrana.

 

 

 

Próximas citas y más información de danza contemporánea andaluza:

 

 

 

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