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Publicado
en Susy Q 3
- Julio/agosto 2006
80 años de
la Rambert Dance Company
Mito y
experimentación
Texto:
Carlos Paolillo
Tras ocho
décadas de existencia, la Rambert Dance Company sigue siendo
emblemática entre las compañías británicas, quizá porque ha
sabido adaptarse a los tiempos sin alterar su bien ganada
reputación. Repasamos la historia de un colectivo que ha
hecho notables aportaciones a la danza.

El nombre
de Marie Rambert representa una leyenda de la danza escénica
occidental. La bailarina polaca de nacionalidad británica,
discípula directa de Emile Jaques-Dalcroze e integrante de
su agrupación a principio de los años diez del siglo XX,
bailarina y profesora de rítmica de los Ballets Rusos de
Diaghilev y asistente de coreografía de Vaslav Nijinsky,
además de Dama de la Reina de Inglaterra, dejó su marcada su
impronta en la configuración y el desarrollo de la escuela
inglesa de ballet, cuyo principal artífice fue la
referencial bailarina Ninette de Valois.
En 1920,
Marie Rambert (1888-1982), cuyo verdadero nombre fue Cyvia
Rambam, también alumna de Enrico Cecchetti, fundó en Londres
su primera escuela, que con el tiempo albergaría a su
agrupación artística inicial, llamada Marie Rambert Dancers,
con la que presentó obras de Frederick Ashton y de su
autoría. El debut profesional del conjunto ocurrió el 25 de
febrero de 1930 en el londinense Lyric Theatre Hammersmith,
tomando el nombre de Ballet Rambert cinco años después.
Marie participó igualmente en la creación del ballet de la
Camargo Society, símbolo de la génesis de la tradición
balletística británica. Una relación de los bailarines
formados por la mítica figura, da cuenta de su determinante
influencia en el establecimiento y proyección de la atildada
y discreta escuela inglesa: Frederick Ashton, Antony Tudor,
John Crancko, Walter Gore y hasta el célebre ilusionista de
las artes escénicas Lindsay Kemp, igualmente relacionado con
Charles Weidman y Sigurd Leeder.
El Ballet
Rambert forma parte de las compañías surgidas en Europa en
la década de los años 20 y 30 del siglo pasado, bajo el
espíritu de la revolución conceptual y estética que
representaron los Ballet Rusos de Diaguilev, establecidos en
París. El ideal de este conjunto fue compartido en su
momento por los Ballet Rusos del Coronel de Basil, los
Ballets Rusos de Montecarlo y sus sucesivas etapas en manos
de Serge Lifar y el Marques de Cuevas. Las voces de Fokine,
Massine, Balanchine, Lifar y Nijinska, lideraron durante ese
difícil tiempo el hecho coreográfico en el ballet europeo,
disperso y huérfano de conducción de alto vuelo creativo
desde la muerte de Diaghilev.
El Ballet
Rambert constituye, por tanto, una de las instituciones
culturales más antiguas y reconocidas del Reino Unido.
Orientada en un principio por intereses renovadores del
riguroso código académico, aunque sin contradecirlos
totalmente y revisando formalmente el repertorio romántico y
clásico, recibido como inmenso y fundamental legado, la
agrupación inglesa desde 1966 ha introducido cambios en su
dirección artística, buscando posicionarse dentro de un
neoclásico con fuerte sentido de contemporaneidad, en
sintonía plena y sin contradicciones con las novísimas
corrientes de las artes teatrales y los valores surgidos
como producto de la cultura globalizada.
A partir de
1987 denominada Rambert Dance Company, bajo la conducción en
ese momento de Christopher Bruce, bailarín y coreógrafo de
dilatada trayectoria y amplia obra, también vinculado con el
Ballet de San Francisco, la compañía persigue la
versatilidad y el eclecticismo como norte. Desde 2002, Mark
Baldwin es su director artístico. Un claro indicio de los
laberintos por los que actualmente transita la RDC, bajo las
directrices de Baldwin, lo brindó el estreno el año pasado
durante su gira europea de primavera, de su obra Constant
Speed, inspirada en la teoría de la relatividad de Albert
Einstein. El proyecto fue especialmente comisionado por el
Instituto de Física Británico, dentro de las actividades del
Año Einstein, el investigador que cambió el pensamiento
científico del universo.
La Rambert
Dance Company es una institución asociada al Sadlers Wells,
teatro símbolo de las artes escénicas londinenses pero ahora
mismo está en campaña para recabar las 11,5 millones de
libras necesarias para alzar su propio edificio en un amplio
terreno ubicado en el corazón cultural de Londres, que les
fue cedido. La construcción les permitiría ampliar aún más
su radio de acción y las innegables ventajas de una sede
propia con teatro. Entretanto, la compañía inicia la gira de
su temporada de otoño, coincidiendo con su 80 aniversario.
Un programa ecléctico habla de estos nuevos tiempos.
Mientras sigue con éxito Constant Speed, Pond Way, del
legendario Merce Cunningham; Swamp, de Michael Clark y bloom,
primera colaboración de la joven Aletha Collins con el
colectivo británico, estrenan un nuevo trabajo de Darshan
Singh Bhuller y una curiosidad aniversaria: la revisión Lady
into the fox, un éxito de Rambert, de 1939.
http://www.rambert.org.uk
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