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Publicado
en Susy Q 31
- marzo / abril de 2011
Moses Pendleton / Momix
El jardinero fiel
En sus tres décadas de vida, Momix ha recorrido medio
mundo desvelando secretos de la naturaleza en forma de
danza. Después de su paso por Madrid, su show Bothanica
irrumpe en Bilbao. Su director nos cuenta cómo ha sido la
aventura
Texto: Carlos A. Gómez

Es un hombre curioso Moses Pendleton (Lyndonville, Vermont,
1949). A sus 62 años sigue ejerciendo simultáneamente de
coreógrafo, fotógrafo y jardinero. Y con verdadera astucia
ha sabido ingeniárselas para que en cada nueva producción de
su compañía Momix convivan todas sus pasiones en armonía.
Bothanica, su más reciente trabajo, que ya visitó Madrid
y ahora se dispone a irrumpir en Bilbao, es una obra
perfecta para entender el peculiar universo de su danza y
sus extravagantes ideas sobre la puesta en escena. “Lo
típico de Momix no es crear historias sino fotografías con
danza y acrobacias, mundos coreográficos evocadores, teatro
visual”, explica el creador norteamericano. “No hay en
Bothanica una sinopsis, no se puede contar, pero todas
sus referencias son al mundo natural. La lógica del
espectáculo es parecida a la lógica de la naturaleza. Si
paseas por el bosque no entiendes lo que ocurre pero todo
tiene una explicación. Oyes el ulular de un búho y parece
azaroso pero en realidad está alertando de un peligro
inminente. Queremos que el espectador se adentre en las
reglas de este extraño jardín botánico”.
La mayor parte de las piezas recientes de Momix mantienen
ese vínculo con la naturaleza. Lunar Sea intentaba
imaginar cómo podría ser la vida en nuestro satélite y
Opus Cactus intentaba desvelar cómo fluye la vida en el
desierto de Sonora. Bothanica, en cambio, se
construyó a partir de las observaciones al microcosmos de
sus propios jardines. “Yo creo que Momix es una celebración
del cuerpo. Mis investigaciones siempre se dirigen a cómo
usar la energía y las destrezas físicas de cada cuerpo en
función de una idea. La energía es muy importante, y yo creo
que la energía de nuestro cuerpo viene del sol, de la
naturaleza. En mis espectáculos me gusta escenificar el
mundo no como es sino como debería. Pero cada pieza es
diferente, y cada una tiene su investigación particular.
Para hacer Bothanica nos internamos en mi jardín,
exploramos la vida secreta de los árboles, de las plantas y
los pequeños animales”.
Y aunque las inspiraciones sean distintas, todas las pieza
traen un sello, una rúbrica, una forma de ver y entender la
danza que se remonta a 1971, cuando Pendleton estudiaba
Literatura Inglesa en el Darmouth College y fundó junto a un
grupo de amigos atletas la agrupación Pilobolus, aún activa.
Mezcla de acrobacias, esculturas humanas y humor, Pilobolus
sorprendió y pronto conectó con públicos masivos en todo el
mundo.
Los diez años que Pendleton pasó en esa agrupación fueron
decisivos en su trayectoria. En 1981 se despidió de la
compañía fundando la suya propia, a la que llamó Momix,
el título del solo que había montado el año anterior para
los Juegos Olímpicos de Invierno, en Lake Placid. Desde
entonces y hasta hoy ha conocido el éxito, destacando
producciones como Passion, con música de Peter
Gabriel, In Orbit, Baseball o las ya citadas de su
ciclo sobre la naturaleza. “Pilobolus es parte de mi pasado,
de mis orígenes. En Pilobolus trabajábamos sobre la base de
combinar movimientos y posibilidades del cuerpo para crear
esculturas. Y todavía para mí son principios de trabajo. En
Bothanica usamos diez intérpretes para formar una
flor. Eso es Pendleton puro. Eso, todavía hoy, sigue siendo
Pilobolus”.
Dice que su compañía ha conectado mejor con el público
europeo que con el norteamericano. No son una compañía
demasiado prolífica y producen espectáculos muy
esporádicamente pero mantienen en gira el repertorio durante
muchos años y pueden permitirse tener tres elencos distintos
(unos 45 bailarines en total) girando simultáneamente.
“Tenemos demanda pero somos una compañía sin subvención ni
apoyo estatal y eso nos da una estructura particular y
diferente. Hacemos una producción y debemos mantenerla
activa mucho tiempo antes de poder permitirnos hacer una
nueva. También es cierto que yo no dedico todo mi tiempo a
Momix y tengo otros proyectos. Aparte de la danza, me gusta
cultivar flores, porque yo creo que la belleza es poder. He
organizado, por ejemplo, una exposición de mis fotografías
de girasoles. Escribo mis memorias, tengo cinco jardines que
requieren dedicación y tiempo, planto bulbos, estoy siempre
muy ocupado. Ahora mismo tengo el cerebro lleno de agua,
porque el agua será el tema de nuestro próximo espectáculo.
No soy un coreógrafo, soy un creador que, entre otras cosas,
produce danza”, concluye.
Momix. Bothanica, de
Moses Pendleton. Del 29 de marzo al 3 de abril. Teatro
Arriaga (Bilbao).
www.teatroarriaga.com
www.momix.com
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