Publicado en Susy Q 36 -  enero/febrero de 2011

 

Monaco Dance Forum

 

Venus (marrón) en Mónaco

 

La recién terminada edición del Monaco Dance Forum trajo sorpresas: las novísimas propuestas de dos creadoras en las antípodas: la candiense Crystal Pite, con su lectura de La Tempestad, y la incendiaria sudafricana Robyn Orlin, con un espectáculo que sacude conciencias y emociona corazones

 

Texto:  Omar Khan

 

 

                                                               

  

El pasado diciembre una nueva edición del Monaco Dance Forum, festival plural de la danza que conduce Jean-Christophe Maillot, director también de Les Ballets de Monte-Carlo, trajo sorprendentes novedades, destacando muy especialmente los dos montajes que el mismo festival, ahora fundido en una potente plataforma que engloba también la compañía y la escuela, ha coproducido. Diferentes entre sí, tanto en estética como en intenciones, las novísimas producciones de la canadiense Crystal Pite y de la controversial coreógrafa sudafricana Robyn Orlin, son bellas a su manera. The Tempest Replica, la de Pite para su agrupación Kidd Pivot, tiene la osadía de aproximarse a la obra más mágica de las escritas por Shakespeare para reconvertirla en una obra de danza que es al unísono narrativa y abstracta. La creadora de Vancouver, ex bailarina de Forsythe y coreógrafa asociada del NDT holandés, acierta, especialmente en la primera parte, con una cuidada puesta en escena de enorme potencia visual, llena de ingeniosas soluciones y sofisticados recursos escénicos que, a golpe de efectos, referencias cinematográficas y cualidad de tebeo, narran con astucia la compleja peripecia esotérica de La tempestad, sin desdeñar la espectacularidad que supone el naufragio, resuelto con eficaz sencillez. La obra avanza entonces hacia una segunda parte, menos visual y más danzada, en la que el movimiento puro, casi abstracto, intenta seguir el hilo narrativo. Los poderosos intérpretes de Kidd Pivot sortean, con solvencia, soltura e incluso gracia, las exigencias corporales de este deslumbrante montaje.

 

Justicia para Sarah

En las antípodas se ubica Robyn Orlin. …have you hugged, kissed and repected your brown Venus today? carece de toda la inocencia y lirismo de Pite. Fuerte, controversial, inesperada y contundente, su nueva creación es sin embargo bella en términos absolutos y sobre todo, conmovedora, emocionante. El punto de partida es una horrible injusticia de la vida real. Sarah Baartman, nacida a finales del siglo XIX en Sudáfrica, fue “descubierta” en Francia, donde fue llevada engañada. La usaron médicos para explorar en su enorme físico, la vendieron y prostituyeron, la exhibieron como freak de feria y finalmente, muerta muy joven, su cadáver fue vendido, descuartizado y posteriormente exhibido en el Museo del Hombre, de París, como una rareza. Tras largas negociaciones, Nelson Mandela consiguió llevar sus restos de vuelta a su país de origen. Y ahora, con toda la crudeza y poesía posible, Robyn Orlin la convierte en cinco mujeres sobre la escena y unas buenas decenas más que aparecen en vídeo, todas con los ojos cerrados, que son de alguna manera las sarahs baartman de nuestros días. Como siempre en las obras de esta creadora que trae en las venas la polémica –es blanca y judía, fue activista anti-apartheid y cree que la danza es un instrumento de difusión de ideas políticas- hay una combinación de denuncia, ésta vez a la situación de la mujer africana y un intento de rescatar la memoria de esta mártir de la intolerancia humana, pero también belleza, folclor africano y (pos)modernidad occidental. Humor tampoco falta en sus abundantes textos. No es propiamente danza. Es un espectáculo que mezcla teatro, danza, audiovisuales y vídeos en real-time de una manera natural, orquestado todo con tino por estas cinco negras de generosa humanidad, que resultan adorables en su inocencia y en su malicia. Cantan, bailan, actúan, sufren y se divierten a lo largo de esta propuesta que más que danza o teatro, propone una auténtica experiencia sensorial.

Ecléctico como siempre ha sido, el Monaco Dance Forum contó además con la presencia este año de agrupaciones tan diferentes entre sí como la propuesta a medio camino entre danza teatro y hip hop de Malou Airaudo, ex musa de Pina Bausch; un programa dedicado a Jerome Robbins por parte del Ballet de la Ópera Nacional de Viena; los niños del Groupe Grenada, de Josette Baïz; el lirismo del italiano Virgilio Sienni y, entre otros, la presencia de la potente Compañía Nacional de Danza Contemporánea de Noruega, de Ina Christel Johannessen. Entre medias, conferencias, talleres, master clases y una sorpresa, la delirante exposición Dancing Machine, que supuso la reunión en el Grimaldi Forum, de 14 potentes y lúdicas instalaciones de diversos artistas (Thierry de Mey o Blanca Li, entre ellos) que han intentado, con auténtico acierto, crear artilugios insólitos que invitan al espectador a menear el esqueleto. www.monacodanceforum.com

 

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