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Publicado
en Susy Q 3
- Julio/agosto 2006
Salva
Sanchis
En el
jardín de Rosas
Texto: Omar
Khan Foto: Herman
Sorgeloos
Desde 2003,
este coreógrafo y bailarín catalán anclado en Bélgica, tiene
el extraño privilegio de firmar trabajos conjuntos con Anne
Teresa de Keersmaeker, leyenda viva de la nueva danza y
directora de la famosa compañía Rosas, que ahora le produce
sus propios trabajos.

El jazz, en la música, y la improvisación, en la danza. Esos
dos intereses han unido a la prestigiosa coreógrafa belga
Anne Teresa de Keersmaeker, directora de la compañía Rosas y
de la Escuela P.A.R.T.S., y al joven creador español Salva
Sanchis, que en las últimas producciones de Rosas ha visto
su nombre al lado del de ella, bien como co-coreógrafo (en
Britches Brew / Tacoma Narrows), bien como
responsable del vocabulario de danza (Raga for the Rainy
Season, Desh y Cassandra) o directamente como creador
conjunto (A Love Supreme, el año pasado). Quizá una
de las más innovadoras y célebres exponentes de la danza
pura del momento, Keersmaeker, con más de dos décadas de
búsqueda individual, ha encontrado en Sanchis un complemento
perfecto. Y ahora, después de todas estas colaboraciones en
conjunto, ha decidido apoyarle como coreógrafo en solitario
produciéndole, desde Rosas, dos obras con las que llegará
este verano al reputado festival ImPuslTanz, de Viena, donde
Keersmaeker también presentará su última producción D’un
soir un jour.
Salva Sanchis nació en Manresa, en Cataluña, y su interés
inicial era el teatro. De hecho se matriculó en el Institut
del Teatre, de Barcelona, pero hace una década, la apertura
de un centro de enseñanza de nueva danza en Bélgica, llamó
poderosamente su atención. Y casi sin darse cuenta, estaba
viviendo en Bruselas y formando parte de la primera
generación de estudiantes de P.A.R.T.S. Al finalizar sus
estudios, en 1998, se radicó en Amberes dispuesto a
desarrollar carrera como bailarín y coreógrafo. Y un día,
una conversación sobre jazz con Anne Teresa hizo que se
iniciara una vinculación con Rosas que se ha ido
estrechando.
Bitches Brew / Tacoma Narrows (2003) fue su primera pieza conjunta con Keersmaeker ¿Cómo surge esta
colaboración?
El contacto inicial no fue por la danza sino por la música.
Anne y yo coincidíamos aquí y allí, y en una de esas me
habló de este proyecto con música de Miles Davis, así que
cada vez que nos veíamos la escuchábamos juntos. En el
enorme interés por el jazz fue donde nos solapamos.
En tres
de las piezas de Rosas aparece como responsable del
Vocabulario de Danza ¿Eso exactamente qué significa?
Es otro aspecto de la colaboración. Hice una frase de
movimiento larga, de siete minutos, que literalmente le
vendí a Anne Teresa. Es algo típico de su trabajo. Ella toma
la frase y la recicla, la acelera, la ralentiza o la pone al
revés, y todo el material muta de una creación a otra.
¿Cuál
cree que es la aportación de Anne Teresa de Keersmaeker?
¿Por qué es tan famosa?
Son muchas cosas. Al margen del nivel artístico, ella ha
conseguido un reconocimiento por parte de las autoridades y
el gobierno de Bélgica que nadie había conseguido en
relación a la danza contemporánea. También me impresiona su
capacidad de renovación, que habiendo llegado hasta donde
está siga manteniendo la misma calidad y capacidad de
experimentación.
¿Se
siente influenciado por su trabajo?
No se… supongo que sí, de una manera muy indirecta. Trabajo
sobre la técnica de improvisación y ella también. A los dos
nos gusta el movimiento puro y cierto tipo de música, y toda
nuestra colaboración ha girado siempre alrededor de estos
intereses.
Pero, a
pesar de que en ambos el resultado final es siempre
abstracto, ella parte de acontecimientos tan concretos como
un puente desplomado (Bitches Brew / Tacoma Narrow)…
Siempre hay una parte teórica que informa al movimiento pero
aún así el foco al final está en el movimiento puro. Por
ejemplo, si la música se ha escogido antes, es probable que
todo gire a su alrededor. Es lo que sucede con estas dos
piezas mías que llevo al ImPulsTanz. Una, Double trio,
es un concierto de un trío de jazz al que yo le pongo danza.
Se ha hecho en estrecha colaboración con un saxofonista y
directamente, cada representación es un concierto. La otra,
que se ha estrenado en Salzburgo, también tiene como punto
central la música. Es un encargo del Mozarteum por el año
Mozart y se trata de un dueto creado a partir de solos de
piano.
¿Por qué
casi no se conoce su trabajo por España?
Yo mismo me lo he preguntado muchas veces pero va a acabar.
En agosto comienzo los ensayos de una pieza más grande, que
también va a producir Rosas, y estamos en conversaciones
para llevarla al Mercat de les Flors en enero de 2007.
¿Se
siente más bailarín que corógrafo o docente?
No hay diferencia. Siempre necesito estar bailando dentro de
mi propio trabajo. Si me siento fuera se convierte en algo
demasiado intelectual y racionalizado. Necesito descubrir
las cosas a través de mi propio cuerpo. En los últimos tres
años la improvisación se ha convertido en obsesión y la
investigo en todos los terrenos. He podido comprobar que si
la trabajo a fondo en clase, mejora lo coreográfico. Hay un
feedback. Lo que hago en mi trabajo termina
informando a mis clases y viceversa.
Rosas en
Impulstanz (Viena). Programa Salva Sanchis (XX de julio, en
el teatro XX) D’un soir un jour (13 y 14 de julio, en el
Burgtheater)
www.impulstanz.com
www.rosas.be
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