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Publicado
en Susy Q 4
- Septiembre/Octubre 2006
Eva Yerbabuena
Hierba que
está para ti
no hay vaca que se la coma
Texto: Omar
Khan
Momento
importante vive la coreógrafa y bailaora sevillana que nació
en Frankfurt. Ha llegado de Estados Unidos, estrenará en
Madrid su espectáculo Huso de la memoria, participa en la
Bienal de Flamenco y piensa en el encargo del Ballet
Nacional de España para el próximo año.

No lo
decidió ella. Su tía siempre vociferaba por casa: "La niña
debe bailar flamenco porque cuando lo escucha en la radio le
entra como taquicardia". Y la abuela, desde una esquina, se
limitaba a callar. Ya había muerto, con apenas 29 años, la
tía clarividente el día que su abuela le susurró: "Hay una
chavalita por ahí que enseña a bailar para hacerse un
dinerito ¿quieres que te lleve?" Y ahí empezó todo para Eva
Yerbabuena. Cinco espectáculos. Premio Nacional de Danza
2001. Dos veces Premio Max. Ovaciones en todo el mundo.
Invitada tres veces a participar en la gala de estrellas que
organiza en Wuppertal, Pina Bausch, madre de la danza-teatro
alemana. Asidua en la Bienal de Flamenco de Sevilla.
Estrella española este año en el mítico festival
norteamericano Jacob's Pillow. Invitada a montar una pieza
para el Ballet Nacional de España el año próximo… así le va
la vida a esta joven coreógrafa y bailaora sevillana nacida
en Alemania, que se prepara a abrir, en septiembre, la
temporada número 150 del Teatro de la Zaruela, de Madrid,
con el estreno absoluto de Huso de la memoria.
Te
sientes alemana?
Nací en
Frankfurt por accidente. Mis padres se fueron a trabajar a
Alemania para procurarse unos ahorros pero cuando nací se
volvieron. Quince días fue lo que viví allá.
¿De qué va
Huso de la memoria?
De
sentimientos a los que me cuesta ponerles nombre. Cosas como
el lujo de nacer, de aprender a querer y de ser querida.
¿Y cuál fue
su origen?
Llevo un
tiempo en que la memoria me bombardea con imágenes de mi
infancia, sentimientos de aquel tiempo…
¿Cómo
surgen tus obras?
Siempre en
los momentos inadecuados. Estoy en medio de una conversación
y de pronto me voy, me asaltan imágenes, fotografías,
recuerdos…
Si ves el
conjunto de tu trabajo ¿qué miras?
Miras tus
cinco obras y dices no tengo nada, necesitas más códigos,
todavía faltan muchos espectáculos… indiscutiblemente hay
una evolución pero esto es lento.
¿Andas en
una búsqueda fuera del flamenco ortodoxo?
Si a mi el
flamenco ortodoxo me gusta. Lo que no soporto es que la
gente quiera encasillarlo porque tiene un campo muy amplio a
la hora de contar cosas, de expresar sentimientos.
¿Cómo
llevas tu carrera?
Me gusta ir
despacio. Hay más tiempo que vida me dijo un cubano y mi
abuelo me decía: "Eva, hierba que está para ti no hay vaca
que se la coma". Y esas cosas te hacen pensar.
¿Estás
contenta?
Mucho,
sobre todo porque estoy rodeada de gente que me apoya
siempre, en todos los momentos, en los buenos y en los
malos. Tener eso hoy es un privilegio.
¿Mal
carácter?
A veces el
cangrejito sale del caparazón y no veas la que arma. Un
artista tiene que tener carácter. Soy paciente pero cuando
saco al león es porque ya no puedo más.
¿Cómo
sientes al público extranjero?
La gente
todavía espera castañuelas, toros y panderetas. Eso me mata.
Pero después del espectáculo lees en sus caras que se han
asombrado, que no pensaban que fuese así…
¿Fue
importante tu encuentro con Pina Bausch?
Decisivo.
Sucedió en un momento en el que tenía que tomar decisiones y
estar con ella fue como una confirmación del camino, como
que te quita el miedo, las dudas.
¿Te ha
influenciado la danza contemporánea?
Decir que
no sería falso. No es solamente la danza contemporánea. Yo
creo que nos influye todo lo que vemos y vivimos desde que
nos levantamos hasta que nos acostamos.
¿Y el
encargo que te ha hecho el Ballet Nacional de España?
Está basado
en un poema de Horacio García y provisionalmente se llama
¿Quién soy yo? Ahora casi no pienso en ello porque cuando
parto con una idea ya no paro.
¿Por qué
bailas?
Me lo he
preguntado mucho. A veces creo que es como si fuera una
misión. En mi familia no hay nadie que baile flamenco y
encima vengo y nazco en Frankfurt. Es raro.
¿Y te
sientes rara en el medio flamenco?
No soy de
salir mucho y no frecuento los sitios a los que van los
flamencos y eso te hace todavía más rara y anormal.
¿Cuándo
empezaste a notar que tu trabajo tenía repercusión?
Cuando lo
sentí de verdad fue cuando gané el Premio Nacional de Danza
y empezaron a llamarme todos los de la profesión para
felicitarme.
¿Qué danza
te gusta ver?
Me gusta la
danza. Cualquier tipo. Sea flamenca, contemporánea o del
vientre. Con mi hija de 11 años me siento a ver a Shakira y
me lo paso de lo mejor.
Un sueño
gordo…
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un trabajo con Pina.
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