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Publicado
en Susy Q 5
- Noviembre/Diciembre 2006
José Navas
/ Festival Dantzaldia
Largo
viaje hacia la sencillez
Texto: Omar
Khan / Foto: Valerie Simmons
La compañía
canadiense, con sede en Montreal, inundará los espacios del
Museo Guggenheim, de Bilbao, con Portable Dances, obra que
indaga exclusivamente en la sencillez y simplicidad de
cuatro cuerpos en movimiento.

José Navas
y su compañía Flak, de Canadá, se preparan a visitar España
por primera vez invitados por el Festival Dantzaldia. El
museo Guggenheim, de Bilbao, será el escenario y Portable
Dances, trabajo reciente, su carta de presentación. Es
una pieza crucial, que probablemente será recordada como el
inicio de una nueva etapa en la ya larga trayectoria de este
coreógrafo y bailarín que llega a sus 41 años celebrando un
hallazgo que él estima trascendente: la simplicidad.
"Hace tiempo que tenía la pieza en papel, totalmente
estructurada, pero nunca pensé ponerla en escena porque
siempre me decía que no era el momento. Es movimiento puro,
caligrafía en el espacio y nunca había hecho una pieza así.
Siempre trabajé a partir de una estructura básica con música
y un tema". Nunca los vimos por aquí pero sus trabajos
anteriores, aclamados por crítica y público ahí donde
llegaban, estaban atados a referencias tan inequívocas como
los ecos tropicales de Venezuela, donde nació, en su poética
Perfume de gardenias (2000) o el tormento de la hija menor
de la Bernarda lorquiana en la femenina Adela, mi
amor (2003). Pero sucedió que la compañía tuvo unas
semanas sin compromisos y encerrado en su estudio, Navas
decidió experimentar con la vieja idea de una pieza
abstracta. "Simplemente como ejercicio decidí montarla,
sin ambición de venderla. Hice algunas presentaciones
privadas y la gente reaccionó tan bien, le pareció tan
emocionante, pura y humana, que fue entonces cuando me di
cuenta de que desde hacía mucho tiempo tenía la dirección de
mi trabajo en las manos pero estaba tan preocupado por otras
cosas, a lo mejor por el lado business de la
compañía, que no podía percatarme de que esto es lo que
quería ser y hacer".
Portable
Dances
es un
tríptico para cuatro bailarines, Navas entre ellos, con
música de su habitual colaborador Alexander McSween, que ha
grabado y procesado las voces de los mismos intérpretes
emitiendo largas vocales. No hay tema. A cambio, hay
bailarines rompiendo el espacio con movimientos de
matemática precisión. "Desde hacía tiempo venía viendo
espectáculos, incluso míos, y me preguntaba qué pasaría si
nos planteáramos la danza de una manera más simple. Hoy, con
tanta información como tenemos, la simplicidad de un ser
humano bailando parece tener otra dimensión, es tan hermosa,
tan emocionante, que quería arriesgarme".
Dice que ha
conseguido su voz. Que ya no hará otro tipo de danza en su
vida. De hecho, en Anatomies, su nueva pieza que se
estrenará en Montreal, donde reside, el próximo 8 de
noviembre, intenta ir mucho más allá en la búsqueda de la
simplicidad. Ha prescindido incluso de los trajes, ha
minimizado todos los elementos. "Solo luz, sonidos de
vocales y los cuerpos desnudos de seis bailarines. Es
silencio del movimiento". Claro que el cambio de
directrices le ha empujado a un cambio de metodología.
"El proceso es distinto. Ahora se trata de llegar al estudio
y comenzar a partir del instrumento: dos brazos, dos
piernas, gravedad e intentar escribir movimientos del
silencio, partiendo de nada, desde cero… es un proceso muy
hermoso. Al final tienes la idea de que ves el espíritu del
bailarín".
Navas es
también consolidado solista. Desde hace muchos años viene
creando en paralelo piezas para sí mismo, alcanzando gran
éxito con solos como Abstracción (1998), Aurora
(1999) o su celebrado Solo with cello (2001). Siente
auténtica fascinación por plantarse solitario en un
escenario frente a un amasijo de ojos sobre su anatomía.
"Se habla mucho de comunicar cuando bailas pero sentirlo es
cuestión de un microsegundo, un momento único en el que
sabes que estás liberando algo y al mismo tiempo sintiendo
que te lo regresan, que estás de verdad en comunicación con
200 o con 1000 personas. Y te preguntas cómo un solo cuerpo
puede sentir esa vibración. Es difícil ponerlo en palabras.
Es un momento de gracia, un momento de comunión. Eso es lo
que me fascina del solo y supongo que cuando llegas a tocar
ese momento, a tener ese contacto, esa comunicación tan
intensa ya no puedes abandonarlo. Por eso creo que seguiré
haciéndolos".
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2006
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