Publicado en Susy Q 5 -  Noviembre/Diciembre 2006

 

Francesc Casadesús / Mercat de les Flors

El señor de las flores

 

Texto:  Omar Khan      Foto:  Pedro Arnay 

 

Ha pasado a ser el Centro de Artes del Movimiento. La propuesta del nuevo director, confeso amante de la danza, ha dado un vuelco al modelo tradicional de teatro con funciones para convertir al mercat barcelonés en un espacio plural donde la danza bulle a temperaturas muy elevadas.

 

  

 

Junto a su pequeño pero entregado equipo están ultimando los detalles de una publicación en la que personalidades de la talla y tamaño de Baryshnikov, Wim Vanbdekeybus o Blanca Li han hablado acerca de los límites de la danza. Sin embargo, Francesc Casadesús, director del Mercat de les Flors, de Barcelona, tiene su propia respuesta colgada a la vista de todos en la cuidada, ecléctica y ciertamente arriesgada línea de programación de esta temporada, donde no parece haber límite alguno. La danza más pura y la más impura, la más noble y la más canalla, la más fácil y la más difícil, la más teatral y la más abstracta, la más conocida y la más recóndita, el circo y el musical, lo gestual, lo virtual, lo tecno y lo retro, la danza proyectada, en directo, hablada, pensada, discutida… contrastes todos a la búsqueda de un equilibrio y una ruptura con obsoletos encasillamientos. “Me gusta decir que el Mercat es un centro de arte y no un teatro. Un teatro es un espacio escénico que tiene una programación de espectáculos pero un centro de arte es algo más vivo, está más cerca de la vanguardia, más en el futuro que en el pasado. Busca conexiones, establece puentes, da claves para que la gente entienda”.

Todo lo que hay en la nueva programación es la consecuencia de esta estudiada línea de acción. La visita reciente de Maguy Marin, la legendaria coreógrafa francesa, es ejemplar en este sentido. La unión de Umwelt (2004) y su May B (1981), un clásico del siglo XX, permitió una aproximación global, completa, didáctica si se quiere, a su complejo universo creativo. “Intentamos tener un respeto por la trayectoria de los artistas. Si traes solamente el nuevo se entiende menos, sobre todo porque en este país hubo un gran vacío de danza en los últimos 15 años y hemos descubierto que compañías muy importantes como Rosas o Ultima Vez tienen hambre de venir a España”. El 80% de ocupación en danza de la temporada pasada parece indicarle que también la gente de aquí tiene hambre de novedades. Y él tan dispuesto a saciarla pero su idea no es la de llenar agendas de funciones sino intentar que cada estreno esté englobado en un proyecto más ambicioso, de mayor alcance. “Programar a compañías de primer nivel es fácil. Se trata de ver si te interesa, cuánto cuesta y si puedes asumirlo. Lo otro es más complejo”. Y lo otro es programar con fines más allá de subidas y bajadas de telón con aplausos, pensando en el medio, en las tendencias y novedades, en el pasado reciente pero también en el público que lo va a ver. Entre sus metas está el apoyo a las compañías medianas, en formato y en alcance (en enero, Thomas Noone; en abril, 10&10 danza, de Madrid), intentar dar a conocer los no pocos coreógrafos españoles que triunfan en otras latitudes (Rafael Bonachela debutó con su recién nacida compañía londinense hace apenas semanas y Roberto Oliván vendrá en marzo con su compañía belga Enclave). “También hemos creado el programa Backstage, que abre espacio a jóvenes creadores que están en fase de descubrir, investigar y equivocarse”. Cooperar, inventar proyectos conjuntos y estrechar lazos con otras instituciones e iniciativas es otro de los planes ya puestos en marcha. Se ha conseguido que el alemán Raimund Hoghe no solamente bailase en el Mercat sino que ha ido al festival Tensdanza, de Terrasa y al de Otoño, de Madrid, lo que permite mayor proyección.

Aunque no fuera desde el mismo ámbito, todas estas preocupaciones ya estaban en la cabeza de Francesc Casadesús, confeso amante de la danza, desde su gestión en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), cuyo modelo ha servido para sentar las bases de este nuevo Mercat de les Flors, hoy reconvertido en Centro de las Artes del Movimiento, con apoyo directo del Ministerio de Cultura. Ya todo está en marcha, luce coherente, ambicioso y apetecible. El nuevo mercat bulle con actividades que van desde un ciclo de proyecciones pasando por las distintas propuestas que acompañan a cada espectáculo (Bonachela dictó talleres y se organizó una exposición de fotografía alrededor de su trabajo) e iniciativas como la publicación Los límites de la danza hasta por supuesto, su atractiva programación que promete, entre otros, a Carolyn Carlson (enero); Thomas Hauert e Israel Galván (febrero), Alain Platel y Les Ballets C de la B (marzo) y Spiegel, lo más reciente de la compañía belga Ultima Vez (abril). Aunque de esto todavía no puede hablar, Casadeseús, en confesión y primicia ha adelantado que la próxima temporada abrirá con el ya célebre Zero Degrees, dueto de Akram Khan y Sidi Larbi Cherkaoui, que ha recogido ovaciones. www.mercatflors.org

 

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SUSY Q - 5

NOV/DIC DE 2006

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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