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Publicado
en Susy Q 7
- Marzo/Abril 2007
Homeland, de Roberto Oliván
En clave de
circo
Texto: Alberto Ibarra Fotos: Guillermo Barbera
Con sede en
Bruselas, Enclave es la compañía del creador catalán Roberto
Oliván, que se acercará a Barcelona esta temporada para
presentar Homeland, una nueva propuesta en la que artistas
del circo se fusionan con bailarines.
Su formación ha sido dentro de la danza de vanguardia. En
P.A.R.T.S., la escuela que dirige en Bélgica Anne Teresa de
Keersmaeker, fundadora de la compañía Rosas, se puso en
contacto con el minimalismo esteticista de Bob Wilson, con
quien colaboró en el proyecto Prometeo, y con la
leyenda viva de la nueva danza Trisha Brown, colaborando en
su pieza Set and Reset. También bailó para Rosas y ha
sido coreógrafo residente del teatro Het Net, de Brujas,
pero la verdad es que a Roberto Oliván le seduce también lo
popular, la fiesta folklórica en la que participaba de niño
allá en Torotosa (Tarragona) donde nació en 1972. Conociendo
los dos extremos, lo más exquisito de la danza y lo más
popular y abierto, se arriesgó a fundirlo desde Enclave
Dance Company, su propia compañía, con la que ha montado
trabajos como SS o la desmelenada De Farra,
obra-fiesta en la que daba cuenta de sus intereses en el
mundo popular y armaba un estridente sarao con
reminiscencias gitanas, muy en la línea del cine de Emir
Kusturika. Con esta obra, que como a él le gusta se sale
completamente del formato típico de la danza contemporánea,
conoció aplausos y la trajo a España desde Bélgica, donde
tiene sede su colectivo, en varias oportunidades. En esos
tiempos ya en las entrevistas hablaba de que el circo era un
imán para su sensibilidad metálica, decía que le encantaban
las habilidades físicas, su energía y lo que eran capaces de
hacer cuando conseguían liberarse de la rigidez puramente
física de su trabajo bajo la carpa. También hablaba de su
doble identidad y sensibilidad, por un lado sus raíces de
chico de pueblo y por el otro, las de Barcelona y Bruselas,
las dos grandes ciudades en las que ha vivido.
Aquellas no eran ideas sueltas y ahora, a tres años de sus
entusiastas declaraciones, reaparece por el Mercat de les
Flors, de Barcelona, con Homeland, una pieza de
riesgo que es sueño cumplido. Interpretada por bailarines,
gente de circo y músicos en directo, su nueva coreografía
indaga aún más en el sentido lúdico que había en De Farra.
Los chicos del circo realizan sus acrobacias pero se
despojan de lo puramente físico, introduciéndose por
laberintos emocionales y creando frases puramente
coreográficas, en tanto que sus bailarines son doblegados a
seguir ruta en sentido contrario llegando hasta lo meramente
acrobático. De esta manera, Homeland no es circo ni
danza sino todo lo contrario. Es un espectáculo con tono de
fiesta (sí otra vez), que reinventa el circo para
sensibilidades actuales y le nutre de danza de la más noble.
Trapecistas y acróbatas se mezclan con bailarines y músicos
en un escenario flanqueado por un montículo de tierra y
varios artilugios provocadores de ensueños, con personajes
cómicos y a veces grotescos, que incluyen hasta un héroe
enmascarado de lucha libre.
PERSIGUIENDO SUEÑOS
Pero no es movimiento vacío y espectacular. En Homeland,
Oliván se hace preguntas sobre nuestra sociedad, sobre la
manera en que hemos sido abducidos por nuestros televisores,
sobre los fenómenos mediáticos y sobre todo, acerca de la
pérdida de nuestra capacidad para perseguir sueños.
Homeland es un espectáculo sobre la búsqueda del hogar.
No solamente la casa sino el refugio espiritual y emocional,
lo que le permite volver a plantearse la pieza como un
viaje, un gitaneo en busca de nuestra propia identidad, que
sale desde una aldea imaginaria donde todo parece posible.
La música del espectáculo es capítulo aparte. Siempre ha sido
gran preocupación en los trabajos de este joven catalán y
aquí no es menos. El compositor italiano Ricardo Nova y el
grupo de percusión Dallaia Allaia que dirige Pino Basile han
unido sus talentos para crear las sonoridades tribales y
rítmicas de esta Homeland. Lo curioso es que este
grupo musical trabaja exclusivamente con instrumentos
tradicionales de percusión del sur de Italia. Aunque
rutinariamente son usados para la música folklórica, estos
experimentales intérpretes se preguntaron que ocurriría si
le daban un uso diferente, creando así el espacio sonoro del
espectáculo y ofreciendo además su aportación visual, pues
tocados en directo por los intérpretes estos instrumentos,
hechos de materias pobres y recicladas, se incorporan como
parte de la propuesta escenográfica y visual de Homeland.
Homeland.
Roberto Oliván Enclave Dance Company. Del 8 al 11 de marzo.
Mercat de les Flors (Barcelona).
www.mercatflors.org www.enclaveinn.be
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