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Publicado
en Susy Q 8
- Mayo/Junio 2007
Olga
Pericet
PODERÍO
Texto:
Raquel Vidales
Lleva todo
el año de acá para allá con Chanta la mui y En clave, dos
espectáculos creados con Daniel Doña, Marco Flores y Manuel
Liñán. Ahora actúa en Dansa Valéncia con el primero, que
también irá en agosto a Berlín.

Dicen de
ella que tiene tanta energía que no le cabe en su cuerpo
menudo y le estalla en el escenario. Con ese poderío empezó
a destacar hace una década como solista en las compañías de
Rafael Amargo y Rafaela Carrasco y ha seguido triunfando en
las tablas como artista invitada en festivales, galas y
formaciones como la de Miguel Ángel Berna, el Nuevo Ballet
Español y Arrieritos. Pero Olga Pericet es algo más que una
bailaora de "fuerza y magnetismo". Desde 2003 es también una
de las más singulares coreógrafas del panorama actual, que
ha sabido unir su talento al de Daniel Doña, Marco Flores y
Manuel Liñán para buscar nuevas formas de expresión
dancísticas, introduciendo movimientos contemporáneos en
espectáculos de pura raíz flamenca. Juntos y a la vez por
separado han encontrado no sólo un estilo propio, renovador,
apreciado hasta por la crítica más purista, sino también una
manera de trabajar como colectivo poco usual en el mundo
flamenco: no quieren bautizarse como compañía al uso, sino
simplemente reunirse con quien les pida el cuerpo en cada
momento, alternándose en los proyectos en función de la
evolución personal y profesional de cada uno.
De esta
forma Olga Pericet sigue compaginando su carrera como
bailaora con la creación de espectáculos en colectivo. En
2005 dirigió Cámara negra con Manuel Liñán. Poco después
estrenó En clave, con Liñán y Flores, que en los últimos
meses ha viajado a Estados Unidos, Londres y Tel Aviv, y
ahora sigue de gira con Chanta la mui, que presentó
en agosto pasado con ambos, en el ciclo La otra mirada
del flamenco de la sala Pradillo de Madrid. Su siguiente
proyecto: De cabeza, con Teresa Nieto, Liñán, Doña,
Jesús Caramel y Vanesa... Toda una aventura.
Habitualmente trabaja con Liñán, Flores y Doña. ¿Por qué se
resisten a formar compañía?
Porque no
funcionamos como compañía estable. Nos gusta trabajar en
conjunto pero también tener la libertad de estar en otros
proyectos y juntarnos cuando realmente nos apetece, no por
compromiso. Hay muchas compañías que desde el principio se
comprometen, se ponen un nombre, y luego no duran nada.
Lo cierto
es que parece difícil formar una compañía estable con cuatro
coreógrafos.
No sería
fácil. Lo normal en el flamenco es que cada uno luche por su
nombre y forme su propia compañía, porque si no tienes
nombre no te programan. Por eso es difícil que tres o cuatro
figuras se junten para hacer algo en común. Pienso que hay
que dar un paso ahí también, y para nosotros ésta es una
buena manera de trabajar e investigar en grupo. Así nos
sentimos libres y más cómodos para crear, porque nadie está
por encima de los demás.
En sus
trabajos colectivos mezclan flamenco y contemporáneo. ¿Cómo
hacen la mezcla?
Al
principio es un caos. Salen movimientos que hemos creado en
estos años que venimos trabajando juntos y también otros
nuevos que surgen de la evolución personal de cada uno. Pero
poco a poco lo vamos ordenando todo, intercambiando
opiniones e incorporando cada estilo en el momento adecuado
y el sitio justo. A eso ayuda mucho que nos conocemos bien,
existe mucha comunicación y respeto por lo que cada uno
quiere hacer.
También
huyen del argumento.
Queremos
que el público sienta cosas. En Chanta la mui, por
ejemplo, proponemos tres piezas diferentes sin ningún hilo
conductor, cada una con una reflexión personal de los tres
directores que somos, unidas simplemente por un modo de
expresión común. Hay gente que lo intenta entender, unir las
tres piezas, y ahí se equivoca.
¿No temen a
los puristas?
Nos da
igual lo que se diga. Nosotros queremos darnos el lujazo de
hacer esto porque sí, porque nos gusta, nos atrevemos y nos
da la gana. Y al que no le guste, que se calle la boca. De
ahí el título de Chanta la mui, que significa
"cállate la boca" en caló.
En todo
caso, la crítica les ha sido muy favorable.
Porque el
sentimiento es flamenco y la raíz es sincera. Hay una mezcla
pero cada cosa está muy colocada en su sitio, y con todo el
respeto del mundo para guardar esa raíz. Y no nos pueden
decir que algo está mal puesto porque no estamos bailando
flamenco, estamos haciendo otra cosa. Les gusta y les
resulta curioso.
¿Qué le
decidió a dar el salto a la coreografía?
El
aburrimiento. Mi cuerpo y sobre todo mi cabeza me pedían
algo más que bailar. Además estuve mucho tiempo haciendo
cosas que luego no firmaba yo, y sentí la necesidad de hacer
una coreografía y que se supiera que era mía.
¿Cómo ha
surgido su próxima colaboración con Teresa Nieto?
Ella
vino a ver Chanta la mui y al cabo de unos días me
llamó para proponerme hacer algo conjunto. Y yo ni me lo
pensé.. De momento sólo tenemos el título,
De cabeza,
que salió en una de las primeras reuniones que estamos
teniendo ahora, pensando en que vamos a tirarnos de cabeza a
la piscina. Vamos a hacer una locura.
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