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Publicado
en Susy Q 8
- Mayo/Junio 2007
Anne Teresa
de Keersmaeker / Steve Reich Evening
ROSA, ROSAE...ROSAS
Texto: Matilde Cegarra
Foto:
Tina Ruisinger
Fundó los cimientos de su compañía con sede en Bruselas a
partir de un minimalismo riguroso y obstinado. Más tarde
evolucionó hacia otros derroteros y hoy, para celebrar sus
25 años de permanencia, vuelve a retomar viejos éxitos con
música de Steve Reich y crea otras dos, conformando una
velada minimal que bailará por Andalucía esta temporada

Rosa, rosae… rosas. Acusativo plural de rosa en latín,
nombre de romántica flor en español, nombre de mujer en
plural, ciudad catalana. Rosas es también el nombre de la
compañía de danza belga que lleva 25 años afianzándose en
los escenarios mundiales. A la cabeza de la agrupación, la
coreógrafa e intérprete Anne Teresa de Keersmaeker, conocida
y reconocida internacionalmente por su obra obstinada y
rigurosa. Su última creación, Steve Reich Evening,
homenaje al compositor minimalista que ha marcado la
trayectoria de la compañía desde sus inicios, visitará
Sevilla y Granada esta temporada.
Sin peinar ni maquillar, de aire descuidado pero con estilo,
mirada fría y distante, Anne Teresa de Keersmaeker (Malinas,
Bélgica, 1960) parece la misma que hace 25 años subió al
escenario con Michèle Anne de Mey para bailar Fase: four
mouvements to the music of Steve Reich. Corría el año
1982, y de Keersmaeker, formada en la escuela Mudra de
Maurice Béjart, aterrizaba de una estancia en Nueva York
donde había descubierto la danza posmoderna y la música
minimalista. Como dos muñecas, de Keersmaeker y de Mey (hoy
directora del centro coreográfico belga Charleroi-Danses),
giraban sin cesar los brazos erguidos bailando con sus
sombras. Todas las miradas se volvieron hacia esta talentosa
veinteañera que auguraba una revolución para la danza belga
que dormía aun a los pies de la figura de Béjart. Un año
después, su pieza Rosas danst Rosas dio origen a la
creación de la compañía, con la que de Keersmaeker se fijó
tres objetivos: desarrollar un repertorio, fundar una nueva
escuela de danza en Bélgica que sustituyera a la
desaparecida Mudra, e intensificar la relación entre danza y
música.
Ha cumplido con creces todos sus objetivos. Rosas ha creado
hasta el día de hoy un total de 38 espectáculos, con los que
ha abarcado innumerables temáticas desde diferentes ángulos
siempre con el movimiento como el centro de su trabajo.
Respecto a la escuela en Bélgica, Rosas y la Monnaie, Ópera
Nacional de Bruselas donde la compañía está en residencia
desde 1992, unieron sus fuerzas y crearon en 1995 P.A.R.T.S.
(Performing Arts Research and Training Studios). En esta
escuela, que dirige de Keersmaeker, más de sesenta alumnos
de 25 países son formados en danza contemporánea durante
cuatro años.
Minimalismo inventivo
Su tercer objetivo, fortalecer la unión entre música y
danza, ha sido y sigue siendo una constante en su obra. “El
amor por la música ha marcado la trayectoria de mi trabajo.
Hemos bailado sobre música clásica, contemporánea, jazz,
música étnica, india…”. Entre todas las músicas, la
de Steve Reich ha ocupado y ocupa un papel predominante.
“Dentro de la música minimalista, Reich es el compositor que
ha hecho el recorrido más inventivo, rico y riguroso. Su
música invita a la danza y ofrece estructuras rigurosamente
articuladas, lo cual ofrece ideas para definir
coreográficamente y deja al mismo tiempo mucha libertad para
dar respuestas coreográficas muy diferentes, hay un
potencial muy interesante de proximidad y de distancia.”
Además de Fase, pieza de culto que se ha representado
más de 150 veces, Rosas ha utilizado composiciones de Reich
en Drumming (1998) y Rain (2001), que han
batido el récord de Fase. Se suman a éstas, dos
nuevas creaciones, Four Organs y Eight Lines,
que se incluyen en la Reich Evening. Las cinco
coreografías han sido realizadas sobre composiciones
tempranas de Reich, entre finales de los anos 60 y
principios de los 80, a las que de Keersmaeker se afirma
”muy vinculada”. Todo un abanico de posibilidades sonoras y
rítmicas se abre ante los bailarines de Rosas que entran en
diálogo profundo con los instrumentos y se funden en los
procesos estáticos e hipnóticos de Fase o se evaden
en las vertiginosas fugas bailadas de Drumming y de
Rain. La novísima Four Organs juega con la
ralentización del movimiento mientras que en Eight Lines,
las ocho intérpretes desbordan en frases largas cualquier
captura panorámica.
Además del minimalismo de Reich, De Keersmaeker ha explorado
la correlación entre ambas disciplinas con gran variedad de
estilos musicales entre los que no podemos olvidar el jazz,
que supuso la entrada de la improvisación en el proceso
creativo y en el producto artístico de la compañía. Su
primer encuentro con el jazz fue In real time (2000),
una producción de teatro y danza de Rosas con el colectivo
Tg Stan, del que forma parte su hermana Jolente de
Keersmaeker, con la que ha trabajado en repetidas ocasiones
el papel del texto en relación con el movimiento. Dos años
después, Rosas sorprendió con Bitches Brew/Tacoma Narrows
(2003), una coreografía sobre una composición del
legendario Miles Davis, que abandona la racionalidad para
liberarse en manos de la improvisación. Para emanciparse de
las estructuras rígidas y partir en busca de lo desconocido,
de Keersmaeker colabora con el bailarín español Salva
Sanchis, ex alumno de P.A.R.T.S. Además de Bitches,
juntos coreografían e interpretan en 2005 Desh, sobre
la música de ragas indios, que como el jazz es indisociable
de la improvisación, y A Love Supreme, vuelta al jazz
esta vez sobre la voz de John Coltrane.
Lenguaje en evolución
“Además de la música, otro de los factores determinantes en
el vocabulario y la trayectoria de Rosas han sido las
diferentes generaciones de bailarines que han venido, que se
han ido y que han vuelto.” De Keersmaeker partió de un
lenguaje tallado inicialmente a la medida de su propio
cuerpo, que evolucionó después a partir de las influencias
de intérpretes determinados. “Al principio era un
vocabulario que hacía yo sola, ya que yo también bailaba,
después hubo un período en el que los bailarines crearon el
vocabulario, hasta que volví a bailar. En este momento,
conseguí un perfecto equilibrio entre las dos influencias”.
De Keersmaeker trabaja actualmente en Keeping Still,
su creación número 39, “un solo/dúo en colaboración con
Robert Steijn y la artista plástica Anne Verónica Janssens”.
En esta pieza, que se estrenará en Bruselas este mes de mayo
durante el KunstenFestivaldesArts,
De
Keersmaeker dialoga con el espacio luminoso y sensorial
preparado por Janssens. Después, la coreógrafa tiene
previsto preparar una pieza con que vuelve sobre la música
de Bach, compositor del que Rosas ya bailó
Toccata
(1993) y Frech Suite, dentro del espectáculo
Repertory Evening 2002, con el que celebró los 20
años de la compañía.
Para la próxima temporada, volverá con su colectivo a
España, ésta vez al Mercat de les Flors, de Barcelona.
Son ya 25 anos cosechando éxitos y los que quedan por venir,
¿dónde reside su secreto?. “El gran amor por la danza y por
la música, el no tener miedo de ir en busca de una cierta
noción de belleza un poco osada hoy en día y por encima de
todo, trabajo. Mucho trabajo”
Steve Reich Evening. El 16 de mayo en el Teatro Alhambra
(Granada) y el 18 y 19 de mayo en el Teatro Central
(Sevilla)
www.rosas.be
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MINIMAL.
La danza en Bélgica comenzó a adquirir notoriedad
internacional con la determinante presencia de Maurice Béjart en Bruselas y el desarrollo de sus ya
históricos proyectos, el Ballet del Siglo XX (1960)
y la escuela Mudra. (1970). Béjart inició la era del
ballet contemporáneo a través de sus obras cargadas
de contenido político y social y su impronta marcó a
toda una generación de creadores que conforman el
actual panorama de la nueva danza belga.
Anne-Terese De Keersmaeker es una discípula ejemplar
de la escuela Mudra, donde estudió entre 1978 y
1980. Allí recibió un legado fundamental que supo
transformar en un discurso coreográfico
personalísimo, hasta convertirse en una de las más
altas referencias mundiales de la danza de los años
80 y 90.
En plena sintonía con esos tiempos, De Keersmaeker
proyectó con fuerza sus nuevos impulsos creativos
surgidos a partir de su aproximación al espíritu de
la danza postmoderna estadounidense, en la escuela
Tisch de Nueva York. Su valoración del cuerpo humano
como una entidad abstracta en continuos procesos de
comunicación y el logro de un lenguaje expresivo,
frío, aséptico y extremadamente reiterativo, se
transformaron en un código experimental que se
tradujo en una tendencia artística poderosamente
influyente y determinante.
La fuerte vinculación de la creadora con los
postulados conceptuales y estéticos del minimalismo
dio como resultado definitivos acercamientos con
fundamentales músicos inscritos dentro de esta
corriente, en especial con Steve Reich, nombre
indisolublemente unido a la coreógrafa y su obra más
reconocida.
Las primeras producciones de Anne-Terese De
Keersmaeker, Asch y Fase, sentaron las
bases para la dinámica proyección e
institucionalización de sus singulares indagaciones
en la danza y llevaron al establecimiento en 1983 de
su hoy célebre compañía Rosas, poderosa referencia
de la danza occidental finisecular, así como a
nuevas colaboraciones musicales con los compositores
Thierry De Mey y Peter Vermeersch, sintetizadas en
el proyecto Rosas danst Rosas.
Los años 90 trajeron el establecimiento definitivo
de De Keersmaeker, con la incorporación de Rosas
como compañía residente de la Royal Ópera De Munt /
La Mannaie de Bruselas y la creación de P.A.R.T.S,
visionario centro de formación dentro de las nuevas
tendencias del arte, que recibe a estudiantes
internacionales provenientes de los cinco
continentes.
Anne-Terese de Keersmaeker ha difundido por el mundo
su concepción del movimiento, sustancialmente unido
con los sonidos y las imágenes audiovisuales de la
era global. Su influencia ha contribuido
definitivamente a esclarecer los caminos de la danza
del siglo XXI.
CARLOS PAOLILLO
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