Publicado en Susy Q 8 -  Mayo/Junio 2007

 

Mies, de Toni Mira

Menos es más

 

Texto y Foto:  Xavier Sanfulgencio

 

En las obras de Nats Nus siempre estuvo presente la arquitectura, disciplina que originalmente fascinó a su director Toni Mira. Ahora, el creador catalán la aborda directamente en Mies, una pieza inspirada en el célebre arquitecto alemán Mies Van der Rohe

 

 

 

Dejó la arquitectura por la danza pero su obra como coreógrafo puede ser vista como una peculiar continuidad. Aquellas primeras inquietudes de universitario por el espacio y éstas nuevas y decisivas por el cuerpo han hecho pareja perfecta en sus trabajos durante los últimos 20 años al frente de Nats Nus, agrupación con sede en Barcelona, que Toni Mira fundó en 1987 bajo los mandatos de la danza-teatro. Ahora, para celebrar sus dos décadas de constante trabajo, el bailarín y coreógrafo catalán alza su copa para brindar con su público por un viejo y admirado maestro: el arquitecto alemán Ludwig Mies Van der Rohe, legendaria e influyente figura de la arquitectura del siglo XX que instauró la máxima arquitectónica y principio minimalista de menos es más. A caballo entre la investigación y el homenaje Mies, que así se llama la pieza, quiere ser una mirada experta y curiosa de la relación entre la arquitectura y la danza, un juego escénico de espejos y trasparencias, de espacios interiores y exteriores, que evoquen en danza la sorprendente propuesta del famoso arquitecto alemán, último director de la reputada Escuela Bauhaus y autor del Pabellón de Alemania en la recordada Exposición Universal de Barcelona del año 1929.

Toni Mira (Barcelona, 1957) ha desarrollado una intensa labor al frente de su grupo Nats Nus en los últimos 20 años. Tras graduarse en el Institut del Teatre de la ciudad condal, fundó su agrupación con la que atesora obras que siempre ha girado alrededor de los seres humanos y su manera de relacionarse con su entorno. Strangers in the Night (1989); Newton (1990); Bolero (1994); 19.99 Impresiones sobre el final del milenio (1999), Fisi.k (2003); Loft (2003) o Limit (2005) dan cuenta de sus preocupaciones. Además, Mira ha creado también una filial infantil de su agrupación, Nats Nens, curioso proyecto para el que ha creado piezas de danza para niños.

Coincide que en todas sus obras, Toni Mira imprime su mirada educada en la Escuela de Arquitectura de Barcelona. Las formas geométricas, reales o proyectadas en video son parte esencial de sus creaciones. Y lo son no como mero atrezzo o fría escenografía, sino que están en diálogo constante con los bailarines formando parte esencial de la propuesta. Esta relación que mantiene con la arquitectura la vive más que la mira, y es la que le ha llevado a crear Mies. Hubo ya un primer acercamiento, en una obra que creó para el festival Dies de Dansa, en el Pabellón Mies Van Der Rohe de Bacelona. Pero fue apenas el inicio de un proceso que le empujó hacia una investigación diferente, llevándole de viaje por el mundo al encuentro en solitario con distintos edificios diseñados por el admirado maestro. De esa experiencia nos habla.

 

¿Cómo surge Mies?

La idea se forjó en un taller de danza y arquitectura hace un par de años en el Pabellón Mies van der Rohe. Ya entonces propuse para el festival Grec realizar una obra. Se trataba de llevar más allá las emociones y sensaciones que tuve en el Pabellón y hacerlo con bailarines profesionales. Por distintas razones al final no se pudo y me quedé con el gusanillo de hacer algo allí, así que cuando el Teatre Nacional de Catalunya me pidió que presentara una propuesta les ofrecí hacer una obra sobre Mies.

 

¿Ya tenía entonces el proyecto hilvanado?

No, sabía que quería hacer algo pero necesitaba documentarme y viajar para ver sus obras. Solicité una beca que me permitió poder visitar y ver las obras más importantes.

 

¿Ha estado la arquitectura ha estado presente en toda su obra?

Dejé la carrera por la danza, aunque hace tiempo que estoy pensando en terminar la carrera. Me gustaría hacer un teatro para la danza como proyecto final. La arquitectura siempre la he tenido presente. Absolutamente. En estos momentos hago un espectáculo sobre un arquitecto pero en todos mis espectáculos la arquitectura, sobre todo la geometría descriptiva, está presente. Tanto en la preparación de la obra como en su representación. En mi primer espectáculo, Saxo de Hielo, en el diario El País lo titularon “Arquitectura”. Me sirve mucho tener una serie de conocimientos espaciales y numéricos, incluso dibujo mis espectáculos en planta y alzado.

 

¿Qué es lo que le atrae de Van der Rohe?

Cuando una persona entra en un edificio de Mies, se revaloriza. Me interesa el contraste entre la forma arquitectónica y la humana. Es la radicalidad de Mies, lo que tiene de inorgánico, lo que me ayuda a hacer una síntesis del hombre y la arquitectura. Me he documentado con libros pero ha sido un proceso más visual y perceptivo que de estudio. He estado en Berlín documentándome en la Bauhaus, en el Seagrem Building de Nueva York, pero lo más impactante fue la Farnsworth en Chicago. Fue fantástico. El día que fui no había nadie y pude estar a solas dos horas, me dejaron moverme a mi antojo. Estando solo en esa casa sentí muchas cosas. Ahora mi trabajo es racionalizar y redescubrir esas emociones en los bailarines, que los espectadores puedan entender algo de lo que yo sentí allá. Sobre Mies está todo escrito y por gente que sabe mucho más que yo. Lo que intento es llevarlo a un escenario.

 

¿El público verá esta relación?

Me gustaría que un arquitecto reconozca sus conceptos pero para el público en general, creo que será como en todos los espectáculos porque la lectura es muy abierta. Ahí están todos tus referentes, sean poéticos, literarios, etc. El espectador más intelectual podrá ver alguno de esos referentes y el que no, disfrutará de la obra de una forma más plástica y emotiva. En cualquier caso, los conceptos de las trasparencias, de la discontinuidad, los no-límites: eso que no sabes donde empieza el edificio y donde acaba, que no sabes si estas dentro o estás fuera… eso, junto con su famoso “menos es más” estarán presentes en el espectáculo.

 

¿El menos es más está también en la escenografía o la música?

Sería ridículo hacer una copia en cartón-piedra del pabellón Mies Van der Rohe dentro del Teatro Nacional de Catalunya, teniéndolo al lado. Habrán elementos arquitectónicos pero no serán fijos como planos, columnas, cristal y una silla Barcelona. La música es de Joan Saura. Le gustó mucho el proyecto ya que enseguida vio la relación de la racionalidad de Mies con la de Schoenberg.

 

Formalmente… ¿cómo será el espectáculo?

No será narrativo. Será una suma de cuadros, una exposición en la que todo tendrá como hilo conductor cuatro ejes: transparencia, discontinuidad, no limites, “meno es más”.

Quiero que los bailarines sean la arquitectura y las personas que la miran. Que sean personas y que sean elementos y hablen de la esencia de los conceptos. Estará la frialdad de los elementos arquitectónicos pero lo que más me interesa es lo que ocurre al hombre cuando lo colocas en ese espacio, lo que siente, lo que experimenta. Será un espectáculo íntimo. En los edificios de Mies siempre me quedo con la entrada, la planta baja y su relación con el exterior.

 

Mies. Nats Nus. Del 28 de junio al 7 de julio. Teatre Nacional de Catalunya (Barcelona). www.tnc.es

 

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