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Publicado
en Susy Q 9
- Julio/Agosto 2007
La Otra
Mirada del Flamenco
EL
TABLAO ES LO DE MENOS
Texto:
Raquel Vidales
Doce años
de riesgo desde las raíces. Es el lema de la nueva edición
de La otra mirada del flamenco, que cada agosto se celebra
en la sala Pradillo de Madrid. Talentos emergentes, artistas
consolidados con ganas de probar nuevos formatos y público
variopinto confluyen en un ciclo que apuesta por la
renovación sin faltar a la tradición.

Compañías
como Arrieritos, Cruceta, Malucos, Ibérica de Danza y Café
Olé. Artistas como Ángel Rojas, Belén Maya, Rafaela
Carrasco, Olga Pericet, Manuel Liñán, Marco Flores, Daniel
Doña, Rocío Molina y hasta Antonio Canales con Teresa Nieto.
Cantaores innovadores como Rafael Jiménez Falo e incluso el
grupo Radio Tarifa. Todos ellos han pasado por el ciclo
La otra mirada del flamenco, que vuelve a la carga en
pleno verano madrileño con su filosofía de siempre: ofrecer
la expresión contemporánea de un arte con raíces difíciles
de remover. Esta edición incluye nuevas propuestas de
Malucos y Cruceta, la segunda parte de un espectáculo de
Falo estrenado la pasada edición sobre la relación entre
cante y baile y, por fin, la primera formación extranjera
que participa en el ciclo, Kaari Martin, de Finlandia, que
llega con la pieza ganadora del tercer premio del Certamen
de Coreografía de Danza Española y Flamenco de 2006.
El criterio
de selección de los trabajos está en el perfil de autor de
los coreógrafos. "Hay intérpretes fantásticos, realmente son
artistas que dominan el flamenco tradicional, pero lo que
buscamos es la autoría, una voz propia que sea capaz de
abrir nuevos caminos dentro del flamenco escénico", explica
Laura Kumin, responsable del ciclo. Las compañías Malucos y
Cruceta, que este año se presentan con Las sobras del
festín y Otelo, son buenos ejemplos de ello. Malucos
Danza, dirigida por Carlos Chamorro, es una de las
formaciones pioneras en España en la fusión y creación de
estilos propios a partir de la danza española y el flamenco,
con títulos como Neuronas, Psique, Ciquitraque, La huida,
mientras que Cruceta, con Mariano Cruceta al frente, lleva
seis años mezclando el flamenco con estilos tan distintos
como el break dance, en su espectáculo En rojo
vivo, con música tradicional cubana, en Hechiceros,
o con canciones de Rubén Blades en su primera
producción, Por amor al arte, que obtuvo un gran
éxito de crítica y público.
Otro caso
particular es el del cantaor Rafael Jiménez Falo.
Habitual de La otra mirada del flamenco desde sus
primeras ediciones, Falo pertenece a una generación
de artistas que apuestan por la innovación desde la
tradición más pura, buscando siempre modos de actualizar los
cantes, enriquecerlos o destacar su esencia mediante el uso
de nuevos instrumentos y armonías. Su propuesta para este
verano es El cante en movimiento, segunda parte de un
proyecto iniciado en la edición pasada para explorar la
interacción entre el cante y el baile y su evolución con la
incorporación de nuevos elementos musicales y escénicos.
Investigación en el lenguaje de movimientos, formatos
alternativos, discurso ecléctico y variedad de recursos
escénicos es lo que reúne a estos artistas cada agosto en la
sala Pradillo de Madrid. No se trata tanto de mestizaje o de
ser más o menos convencional como de nutrirse de influencias
cada vez más diversas. Apertura, curiosidad y trabajo
transfronterizo. Una manera diferente de utilizar el
espacio, otra forma de trabajar con los silencios, más
capacidad de contar algo sin tener que ser absolutamente
narrativo. Por ahí va el flamenco contemporáneo. Y eso es la
"otra mirada".
En sus ya
doce años de historia, esta "otra mirada" se ha convertido
en una plataforma estable para el desarrollo del flamenco
contemporáneo y la formación de un público heterogéneo:
amantes del cante y el baile, espectadores de danza
contemporánea y turistas que exploran más allá de los
tablaos. A la cita acuden también programadores en busca de
nuevos valores y críticos no tanto de flamenco como de danza
contemporánea. "Son propuestas que no pueden juzgarse desde
el purismo o el respeto a las raíces, sino desde su calidad
como trabajos de creación. Hay que ver si son coherentes, si
el autor ha sabido plasmar bien sus ideas y sacar provecho
de los intérpretes, la selección musical, la estructura, el
ritmo", aclara Kumin.
El mundo
del flamenco se está abriendo a nuevas inquietudes. Ya no se
trata sólo de triunfar en los tablaos o hacer carrera en las
compañías, sino también de mantenerse vivo y crear futuro.
"Ahí está el cambio que hemos detectado en estos años, al
que creemos haber contribuido", asegura la responsable del
proyecto. Jóvenes creadores que han ido creciendo con el
ciclo, pero también figuras de trayectorias consolidadas, se
permiten aquí probar cosas diferentes gracias, entre otras
cosas, a que pueden escapar a la tiranía de los grandes
formatos comerciales. De hecho, las pequeñas dimensiones de
la sala Pradillo constituyen un ingrediente fundamental para
el tipo de espectáculos que se programan: con todas las
ventajas de un teatro, pero con la intimidad de un tablao.
La otra
mirada del flamenco. Teatro Pradillo (Madrid). Agosto.
www.teatropradillo.com
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