vienne

Radiografía de un macrobotellón

Llega la coreógrafa franco-austríaca Gisèle Vienne al Teatro Central sevillano los días 8 y 9 de marzo, con Crowd, una fiesta rave en cámara lenta que ventila la violencia que todos llevamos dentro. Te lo contamos en detalle…

 

Texto_ALBA ANZOLA Foto_ESTELLE HANANIA

Madrid, 4 de marzo de 2019

Con esmerado verismo y naturalismo, la destacada creadora franco-austríaca Gisèle Vienne ubica su nueva obra Crowd (que significa masa, multitud) en un descampado de tierra lleno de basura en el que un nutrido grupo de jóvenes celebra un botellón en una sesión de rave con esa música de éxtasis, compuesta por KTL, que les lleva al desenfreno y la locura danzante. En tiempo real, la acción que muestra no dura más que unos minutos probablemente, pero la clave de la propuesta coreográfica reside básicamente en una alteración de los ritmos naturales, así que la pieza transcurre a diversos tempos y ritmos que la extienden a una hora y cuarenta minutos de duración.

Una calculada y medida cámara lenta corporal contrasta con la velocidad galopante y machacona de la música fiestera… consiguiendo ese efecto que nos parece natural a fuerza de tanto verlo en vídeoclips, en el que la cámara lenta va a contracorriente con la velocidad de la música que sigue su curso a toda pastilla.

Otra modalidad explorada por la coreógrafa reside en el fraccionamiento del movimiento de sus insólitos intérpretes, que crean una dinámica visual de alta potencia. También experimenta con el congelado, usualmente de todo el equipo, salvo a veces un único bailarín que sigue bailando a cámara lenta, por lo que ahora crea el efecto maneking challenge, que se puso tan de moda que hasta los Obama se hicieron uno.

Desenfreno congelado

Crowd, que tras presentarse en Matadero, en Madrid, recala ahora en el Teatro Central de Sevilla los días 8 y 9 de marzo, se quedaría en un deslumbrante y virtuoso ejercicio de control corporal con sus ritmos a destiempo pero va más allá. Y allí está su auténtico mérito. La cámara súper lenta de los cuerpos permite al espectador hacer un zoom detallado sobre el comportamiento tribal de la masa hasta obtener una nítida instantánea de cada individuo: la violencia que surge en estos estados de hipnosis colectiva o la liberación del pudor que sincera la libido y da licencia al homoerotismo y el sexo desenfadado.

Las persistentes imágenes congeladas ofrecen una diapositiva del desenfreno y el desmadre, como si fueran esas fotos de multitudes bailando en un concierto que no se mueven pero en las que la imagen tiene el poder de transmitir toda la locura, la acción y la liberación que supone la bacanal, un conglomerado de gente reunida con el fin último de beber, a lo mejor drogarse, comer y sobre todo, bailar.

Crowd es una aproximación con lupa a los desvaríos de la fiesta, una radiografía incisiva de nuestro lado más primitivo, usualmente contenido y controlado, que con la licencia legal que da la fiesta se libera y procura estos desmadres colectivos donde la razón, la lógica y la conciencia quedan voluntariamente suprimidas. Hay algo de ritual, bastante de bacanal y algo de aquelarre siniestro en esta fiesta urbana y contemporánea que, por momentos, parece más bien ancestral y primitiva.

Esfuerzo superlativo el del equipo de quince bailarines que consiguen controlar de manera minuciosa y consciente cada uno de sus músculos, en un ejercicio de control corporal tremendamente exigente que perdería su eficacia si ellos no cumplen individual y colectivamente con el ritmo que en cada tramo la coreógrafa les impone.

Viendo Crowd no es difícil adivinar que Giséle Vienne vivió noches desenfrenadas de rave como ésta. Pero estudió filosofía y antropología por lo que tenía una visión racional de lo que le ocurría a la gente en esas fiestas de techno improvisadas en hangares y descampados en el Berlín de los años noventa que contrastaba tanto con la ordenada y pacífica Grenoble, de donde venía. Si hay un denominador común en la ya larga lista de obras que ha creado es su obsesión por retratar desde distintos puntos de vista los comportamientos humanos en situaciones extremas.

Showroomdummies

Poco conocida por España, se le recuerda por Jerk, aquel inquietante solo con un hombre que convivía con unos muñecos (hay que destacar que Vienne ha sido marionetista y crea ella misma sus muñecos), pero la realidad es que los orígenes de Crowd habría que buscarlos en Showroomdummies, obra que creó en 2001 y que suponía una especie de búsqueda interior de esa violencia que todos tenemos dentro y que en ciertas situaciones mantenemos muy atadas, y en otras, deliberadamente desatadas. Polifacética, Vienne es también artista plástica, algo que se nota en su interés escénico por la composición y los aspectos visuales de sus creativas y delirantes puestas en escena.

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