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CUIDADO TE CAES

El Göteborg Ballet, de Suecia, llega esta semana a Teatros del Canal (Madrid, 25 y 26 de abril) y al Centro Baluarte de Pamplona (30 de abril) con un programa doble, que incluye piezas de riesgo de Sharon Eyal y Demian Jalet

 

Madrid, 23 de abril de 2019

Un doble programa desvelará estos días en Madrid (Teatros del Canal, 25 y 26 de abril) y Pamplona (Baluarte, 30 de abril) la indiscutible destreza del Göteborg Ballet para abordar lenguajes muy distintos. Por un lado, la potente agrupación sueca abordará el complejo vocabulario físico y visceral de la creadora Sharon Eyal, heredado de Ohad Naharin y la Batsheva Dance Company de Israel, donde trabajó. Con su propia agrupación, LEV Dance Company, Eyal se ha convertido en uno de los nombres más internacionales de la danza israelí, con títulos contundentes como Bill y su reciente OCD Love. La dinámica Autodance, es la segunda pieza que la destacada creadora de Tel Aviv monta para Göteborg, después de Untitled Black (2012).

Por el otro lado, el difícil y arriesgado reto que supone Skid (en la foto), una obra tremendamente emocionante del creador franco-belga Damien Jalet, que convierte el escenario en una inclinada rampa vertical en la que los intérpretes enfrentan el vértigo y luchan constantemente contra la gravedad que les empuja peligrosamente hacia el foso del escenario. Con esta metáfora, el coreógrafo quiere hablarnos de un tema profundo e inherente al ser humano: el deseo de subir a lo más alto equivalente al triunfo personal y el miedo que produce caer como sinónimo del fracaso. Jalet es conocido por sus colaboraciones a cuatro manos con el creador belga-marroquí Sidi Larbi Cherkaoui y sus numerosas colaboraciones junto a la deslumbrante creadora Erna Omarsdöttir para la Iceland Dance Company.

El Göteborg Ballet es toda una institución en Suecia. Originalmente dedicado al ballet de repertorio, en la última década ha dado un vuelco que la ha convertido en una de las compañías de danza contemporánea más innovadoras del paisaje de la nueva danza nórdica, con sus 38 bailarines y un repertorio de obras propias creadas en exclusiva por destacados coreógrafos internacionales. La llegada a la dirección artística de la coreógrafa islandesa Katrín Hall, en 2016, no ha hecho más que acentuar esta línea que coincide con la gestión de Hall al frente de la célebre Iceland Dance Company, que dirigió de 1996 a 2012.

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